Derecho a la banda ancha

Derecho a la banda ancha

La idea de una sociedad de la información y del conocimiento surgió del cada vez más necesario uso de la tecnología para crear, obtener y difundir información; para nuestra vida cotidiana, los beneficios del acceso a internet van más allá de la agilización de los procesos de comunicación. El aprovechamiento de la banda ancha puede traducirse en beneficios económicos y sociales como crecimiento de la productividad y competitividad, mejoramiento en la eficiencia en el servicio público, o impulso a la calidad en la educación.

Hoy existe consenso en el sentido de que el uso estratégico de internet puede contribuir a erradicar la pobreza y la desigualdad, ya que el acceso a la información termina con el aislamiento de poblaciones y las integra potencialmente al desarrollo social. No es casual que la Declaración Universal de los Derechos Humanos establezca que todo individuo tiene derecho a recibir y difundir información y opiniones y haya declarado como Derecho Humano el acceso a Internet.

Los datos más recientes de la Encuesta de Disponibilidad y uso de las Tecnologías de la Información del INEGI revelan que a abril de 2012 existían 40.9 millones de usuarios de internet en nuestro país; en el Índice de Desarrollo de Tecnologías de la Información y la Comunicación, publicado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el estancamiento de México es evidente, pues en 2008 ocupó el lugar 78 y en la más reciente edición de 2011 ocupó la posición 79.

En países europeos como Finlandia y Estonia el acceso a internet es un derecho, el proceso implica que los operados incrementan la velocidad en la conexión para la prestación de otros servicios, es decir, se trata de un proceso gradual; en nuestro caso sólo Colima salvaguarda ese derecho.

El no reconocimiento del derecho a internet explica la ausencia de políticas públicas que busquen acelerar la digitalización, la creatividad y la innovación en nuestro país. Este estancamiento persiste a pesar de que la industria de las telecomunicaciones constituye uno de los principales factores de crecimiento y desarrollo nacional.

En el 2011 la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, en un esfuerzo por insertarse en las vanguardias internacionales en la materia, aprobó la Ley para el Desarrollo del Distrito Federal como Ciudad Digital y del Conocimiento.

Con esta ley, la ciudad de México busca reducir la llamada brecha digital y construir un espacio en el que las vidas de las y los capitalinos transcurran con las facilidades que otorga el acceso a las tecnologías de la información.
Sin embargo, el compromiso debe ser mayor. El avance tecnológico es una nueva responsabilidad de los Estados, es parte de un compromiso real en la formulación de políticas públicas. Preguntémonos si en el largo plazo es más o menos costoso dejar de invertir en infraestructura y tecnología para la banda ancha. Tengamos entonces la certeza de que la ruta tecnológica es la ruta adecuada para el desarrollo.

El derecho a internet debe estar en nuestra Constitución, pero debemos acompañarlo con toda una estrategia para su correcta implementación, que involucre a los actores correspondientes. Los beneficios serán muchos, como en educación, con los programas a distancia; en salud, como son las consultas médicas en línea; en la economía, como reducción de costos y generación de ahorros; en la función de gobierno, dándose la cercanía con la sociedad e incremento en su participación, es decir, todos en beneficio de las y los mexicanos. Esa es la certeza que tenemos en la izquierda.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

Comentar