El maltrato a adultos mayores, ¿cómo detectarse?

El maltrato a adultos mayores, ¿cómo detectarse?

El maltrato a los adultos mayores es más común de lo que se cree. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que este problema por lo general no se contabiliza, aun cuando se presenta en países desarrollados y en desarrollo.

La OMS refiere que en pocos países hay tasas de prevalencia o estimaciones, que se sitúan entre un 1% y un 10%. Aunque la magnitud del maltrato de los ancianos se desconoce, su importancia social y moral salta a la vista. En tal virtud, exige una respuesta mundial multifacética que se centre en la protección de los derechos de las personas de edad.

¿Qué es el maltrato de los ancianos?

La OMS lo define como “un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza”.

Anteriormente, el maltrato de los ancianos pasa casi inadvertido, ya que se ocultaba a la vista del público y se consideraba como un asunto esencialmente privado. Incluso hoy en día, el maltrato de los ancianos sigue siendo un tema tabú, por lo común subestimado y desatendido por sociedades de todo el mundo. Sin embargo, cada día hay más indicios de que el maltrato de los ancianos es un importante problema de salud pública y de la sociedad.

Los diversos tipos de maltrato son:

  • La desatención o el abandono ocurre cuando un cuidador no brinda el cuidado adecuado o abandona a un adulto mayor. Este es el tipo más común de maltrato a personas mayores.
  • El maltrato físico es el uso de la fuerza física con el propósito de provocar dolor o lesiones. Los ejemplos incluyen golpes, empujones o restricciones al adulto mayor.
  • El maltrato emocional y verbal ocurre cuando una persona utiliza palabras o realiza acciones no verbales para provocar dolor emocional al adulto mayor. Los ejemplos incluyen gritarle al adulto mayor, ignorarlo o burlarse de él.
  • El abuso sexual ocurre cuando una persona participa en actos sexuales con un adulto mayor sin el consentimiento de este. Los ejemplos incluyen mantener relaciones sexuales y tocarlos o desvestirlos de forma inadecuada.
  • La explotación financiera consiste en utilizar el dinero o los bienes de un adulto mayor sin su permiso. Los ejemplos incluyen usar tarjetas de crédito o cheques, robar joyas o robar la identidad de la persona. Los adultos mayores también pueden ser explotados financieramente por organizaciones o estafadores. Por lo general, esto ocurre cuando el adulto mayor entrega dinero a un fondo de caridad o de inversión falso o entrega dinero para reclamar un premio falso.

Una persona mayor cuando experimenta abuso suele sentir ansiedad, confusión, vergüenza y temor.  El mayor también puede llegar a deprimirse y sentirse desesperado. Muchas veces los mayores maltratados pueden dejar de hablar acerca de lo que sucede en el hogar, lo que puede agravar el abuso. Por ello es importante informar a los mayores cuales son las herramientas que tienen a su disposición para librarse de esa situación.

En México, más de un millón y medio de adultos mayores padecen maltrato; es decir, un 16% de la población en general.

En el país trabajan para contrarrestar este padecimiento instituciones gubernamentales y organismos de la sociedad civil que es considerada “alarmante”, si se toma en cuenta que para 2050  México sea el país con mayor proporción de adultos mayores en toda América Latina: 33.8 millones de personas con más de 60 años.

Signos de advertencia

Es posible que un adulto mayor que está siendo desatendido o está siendo maltratado física, emocional o sexualmente presente uno o más de los siguientes signos de advertencia físicos o conductuales:

  • Lesiones de origen desconocido, como cortes, quemaduras o fracturas óseas.
  • Marcas en el cuerpo de origen desconocido, como cicatrices o moretones.
  • Afecciones médicas no tratadas, como no recibir medicamentos o no recibir la cantidad adecuada de medicamentos.
  • Cambios en la conducta o en la personalidad, como el aislamiento o la depresión.
  • Infecciones de transmisión sexual.
  • Sangrado vaginal o anal de origen desconocido.
  • Mecanismos utilizados para sobrellevar una situación, como balancearse hacia adelante o hacia atrás o hablarse a sí mismo.
  • Pérdida de peso u otros síntomas de desnutrición o deshidratación.
  • Problemas de higiene personal, como piel o ropa sin lavar, o condiciones habitacionales sucias.

Los signos de advertencia de explotación financiera incluyen uno o más de los siguientes:

  • Retiros de origen desconocido de la tarjeta para cajeros automáticos del adulto mayor o de su cuenta de cheques o de ahorros.
  • Compras de origen desconocido o inusuales con la tarjeta de crédito.
  • Pérdida de joyas, dinero en efectivo u otros objetos de valor.
  • Inversiones u ofrecimientos de premios sospechosos o “demasiado buenos para ser reales”.

Ante esta preocupante situación es necesario seguir trabajando en la protección de adultos mayores, a través de una instancia especializada para la protección de sus derechos y también motivar la sensibilización y el respeto de la sociedad hacia las personas de la tercera edad. Falta mucho por hacer.

Acerca de 

Licenciada en Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona, especializada en Maestría en Medios, Comunicación y Cultura.

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