En los últimos años México aumentó su nivel de corrupción

En los últimos años México aumentó su nivel de corrupción

Nuestro país vuelve a aparecer entre los primeros puestos del mundo desarrollado en el más intrincado y global de sus problemas: la corrupción. El Foro Económico Mundial ubica a México como la decimotercera nación más corrupta del mundo. Al excluir a los países menos industrializados, México se sitúa a la cabeza. El factor que lo catapulta hasta el primer puesto es, según el Foro, el crimen organizado.

La corrupción es uno de los elementos que incluye la fundación suiza en su índice anual de competitividad, basado en una encuesta a 15.000 líderes de negocios de 141 economías mundiales. Las tres preguntas formuladas a estos ejecutivos fueron: “¿Qué tan común es el desvío de fondos públicos a empresas o grupos?; “¿Cómo calificas la ética de los políticos?” y “¿Qué tan común es el soborno por parte de las empresas?”. En una escala entre el uno y el siete, en la que a mayor transparencia más alta es la puntuación obtenida, México obtuvo un 2,5, de acuerdo con una revisión de Business Insider.

Entre las 10 naciones más corruptas de la clasificación, cinco son latinoamericanas y rebasan a México —Venezuela a la cabeza, con 1,7; Bolivia, con 2; Brasil y Paraguay, ambos con 2,1 y la República Dominicana, con 2,2—, pero que no son miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el think tank cuya pertenencia marca la frontera entre las naciones industrializadas y las que no lo son.

Un informe del Foro publicado en junio situaba a la corrupción como el problema más importante que debe enfrentar América Latina, según sus líderes políticos y de negocios. Escándalos como el de Petrobras, en Brasil; las acusaciones vertidas sobre la expresidenta argentina Cristina Fernández, y los sobornos de los que se acusa al exmandatario guatemalteco Otto Pérez-Molina mantuvieron estancada a la región en la comparación de los índices 2014 a 2015.

El caso de México parece, sin embargo, el más alarmante por tratarse de una economía más avanzada que sus pares latinos. En el índice global de competitividad ocupa el lugar 51 de 138, tras haber escalado seis peldaños gracias a la mayor eficiencia de sus mercados, y mantiene una larga serie de factores que asustan a los inversionistas: la corrupción, el más grave, seguido del crimen organizado y otros factores administrativos como la ineficiencia de la burocracia y las políticas tributarias.

Con información de El País

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