Consensos y diálogo, otra forma de hacer política

Consensos y diálogo, otra forma de hacer política

México necesita una nueva forma de hacer política. No se vale que, sin acuerdos y diálogo, el Ejecutivo Federal saliente y ahora el entrante envíen sus iniciativas de ley y reformas a la Cámara de Diputados y al Senado de la República, y traten de imponer a toda costa sus propuestas.

Se les olvida la separación de poderes entre el Legislativo y el Ejecutivo, que los legisladores estamos para discutir y buscar las mejores ideas con la finalidad de convertirlas en leyes que sirvan a la sociedad, que la participación ciudadana es importante en la toma de decisiones gubernamentales y que sin la opinión de los especialistas en los temas propuestas sólo dejará vacíos legales.

Esto pasó con la reforma laboral, la cual fue enviada por el Ejecutivo Federal a la Cámara de Diputados, luego se turnó a la de Senadores y nuevamente se regresó con los diputados federales y volvió al Senado de la República, donde la falta de acuerdos y consensos entre los grupos parlamentarios, fueron evidentes.

En esa discusión, los únicos que perdieron fueron los trabajadores, a pesar que desde la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado, abrimos mesas de análisis para escuchar a empresarios, sindicatos, académicos y abogados sindicalistas; pero al final imperaron los intereses de unos cuantos y aprobaron hacer más competitivas las empresas mexicanas, a costa de abaratar la mano de obra y cancelar los derechos laborales.

La semana pasada, los legisladores recibieron las propuestas de crear una Comisión Nacional Anticorrupción y que la Secretaría de Gobernación asuma las tareas que hace actualmente la Secretaría de Seguridad Pública federal.

Insisto, esta no es la forma de hacer política. Es necesaria la participación ciudadana, escuchar a los conocedores de los temas, que los legisladores y proponentes encuentren los consensos y logren lo mejor para el país.

Ya no podemos perder más el tiempo en contemplaciones, en luchas partidistas, en oídos sordos al debate y a los argumentos. Hay que abrir la discusión, que la gente opine, que los especialistas hablen, que los involucrados también participen. No debe de haber ganadores y perdedores, todos debemos ganar. Esta sería una nueva forma de hacer política.

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