Algo como sociedad nos falta cuando ocurre la violencia desde el noviazgo y guardamos silencio

Algo como sociedad nos falta cuando ocurre la violencia desde el noviazgo y guardamos silencio

No podemos asumir este fenómeno como parte de la realidad social sin hacer nada; el silencio es cómplice. Qué pasa con nuestras niñas y adolescentes que aceptan con normalidad la agresión, qué ocurre con los jóvenes varones que atacan a sus parejas en la etapa que debiera ser de conocimiento, aprendizaje, integración. Qué ocurre con estos jóvenes ya sean hombres o mujeres que al iniciar sus vínculos con la pareja viven la violencia.

Recientemente el Instituto de las Mujeres del Distrito Federal informó que de 2007 a 2011 realizaron 37 mil acciones de prevención a la violencia en el noviazgo y se atendió a 331 mil 606 mujeres y hombres de entre los 13 y 20 años de edad. Es cifra es preocupante porque demuestra la dimensión del problema, porque esas son las denuncias, falta los números del silencio, de quienes optan por no denunciar las agresiones.

De ese universo, 238 mil fueron mujeres y 93mil fueron hombres; por eso en el Distrito Federal las autoridades han intensificado las acciones para sensibilizar a la población de lo que significa tener una relación de pareja sana. Amor sin violencia.

El 14 de febrero es una fecha significativa para poder hablar de las relaciones humanas, en el Monumento a la Revolución se llevó a cabo la feria “Amor es sin violencia 2012”, donde se hicieron actividades para identificar y erradicar la violencia en el noviazgo.

Tenemos que repetir y repetir, decirla con formas nuevas y construir otros mensajes, porque año con año mujeres jóvenes son agredidas por sus parejas y asumen con normales este tipo de relaciones.

Fue en 2007 cuando el Instituto Nacional de Estadística y Geografía realizó la primera Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo, la cual arrojó un retrato preocupante para este sector que sufre violencia física, sicológica y sexual.

Un 15 por ciento de las y los jóvenes ha experimentado lo que es la violencia física en el noviazgo, pero la padecen más quienes viven en ciudades que en zonas urbanas; los números nos indican que el 61.4 por ciento esta población afectada son mujeres y 46 por ciento hombres.

Si se trata de violencia sicológica, los números se disparan el 76 por ciento asegura que ha padecido este tipo de agresiones; respecto a la violencia sexual, dos terceras partes de las personas que han tratado de forzar o sido forzadas son mujeres.

El silencio siempre es un cómplice del agresor y no es fácil para la víctima hablar de los ataques que sufre, en el caso de los jóvenes un 62.5 por ciento ha recurrido a alguna persona a buscar ayuda y mayoritariamente se busca a los amigos y después a la familia.

Una circunstancia que no podemos dejar de lado cuando hablamos de jóvenes es si continúan en la escuela o no, si tienen alguna ocupación o no. De acuerdo con la Encuesta el 55 por ciento estudia, pero el 44.3 por ciento dejó las aulas; este dato no es para justificar el comportamiento, por el contrario es un elemento más para hablar de la problemática de un sector de la población que retóricamente se le nombra como el futuro del país.

Si a eso le sumamos el clima que violencia que se vive a nivel nacional, verdaderamente esto es un caldo de cultivo para fomentar este tipo de códigos y reproducción de antivalores para verlos como naturales.

NUEVA CULTURA, NUEVOS VALORES

Hay patrones culturales que se reproducen de generación en generación y solo podemos romperlos con educación, con una nueva actitud de respeto para exigirla y para otorgarla.

Para ello además de la familia, son las instituciones académicas las grandes aliadas; el Instituto Politécnico Nacional creó un instrumento denominado Violentómetro, que es una regla de 30 centímetros que mide la violencia; porque el muchas ocasiones hay comportamientos de la pareja que se asumen como naturales y no lo son, se trata de agresiones.

La primera alerta la lanza el Violentómetro si detectas en la pareja: bromas hirientes, chantajes, mentiras, aplicar la ley del hielo, celar, culpabilizar, descalificar, ofender o ridulizar, humillar en público, intimidar o amenazar, controlar o prohibir. Este tipo de comportamientos son un llamado de atención porque ya se está dentro de una relación violenta que puede aumentar.

Pasar a la segunda etapa del Violentómetro es aceptar que destruyan los artículos personales, te manoseen, te hagan caricias agresivas, golpes de juego, pellizcos y arañazos, cachetadas y patadas. Estar en este nivel ya implica una actitud de destrucción que creció.

En la tercera etapa donde se requiere de ayuda profesional, porque te encierran o aislan, sufres amenazas con objetos o armas, te amenazan de muerte, te obligan a tener relaciones sexuales, eres sujeto de abuso sexual, te violan, te mutilan.

Este Violentómetro sirve para que mujeres y hombres estén alertas; para hagan consciencia de su situación y verbalicen en que condiciones esta su relación de pareja.. La Asamblea Legislativa con el acuerdo del Politécnico editó miles de ellos para repartirlos en las calles, asi como en los módulos de las y los legisladores.

Pero en la ALDF también se han impulsado normas para contribuir a la erradicación de la violencia, en pro de la igualdad y de los derechos de las mujeres y los hombres. De lo que se trata es que podamos crear una nueva cultura, donde cada quien ame libremente a quien quiera.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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