Congruencia

Congruencia

Las crisis representan oportunidades para reafirmar convicciones, confirmar identidades o conocer la verdadera naturaleza o motivación de las personas. Hay quienes buscan soluciones, trabajan por generar mejores resultados, dan la cara en momentos difíciles y otros que deciden retirarse, buscar mejores opciones, evitar los conflictos, preservar su imagen.

El origen del Partido de la Revolución Democrática surge precisamente derivado de una crisis social y política que atravesó nuestro país hace más de dos décadas, y fueron hombres y mujeres decididos a afrontarla, los que buscaron un nuevo camino para mejorar las condiciones de vida de millones de mexicanos.

El reto parecía imposible pero se logró la confluencia de visiones e ideales en un solo nombre y nos comprometimos a construir un futuro para nuestro país y nuestro pueblo en el marco de la democracia. Por primera vez logramos ser una fuerza nacional y creíble. Una realidad solo posible por la participación de todos los militantes que integramos el proyecto político que denominamos Partido de la Revolución Democrática y por la confianza de los ciudadanos en sus propuestas.

Aquí coincidimos sindicalistas, estudiantes, comerciantes, campesinos, colonos, mujeres, hombres, representantes de la diversidad, creyentes, ateos, nacionalistas, revolucionarios.  Durante mucho tiempo nadie estuvo obligado a quedarse o a irse. Las expulsiones y purgas que caracterizaron a la vieja izquierda por motivos ideológicos hoy están relacionadas con la comisión de delitos o vínculos con actividades delictivas.

Impulsamos medidas que ahora son práctica de otros partidos como las elecciones internas para la selección de candidatos a puestos de elección popular o la participación en urnas para la elección de la dirigencia nacional.

Las grandes causas de nuestro país han estado reflejadas en las voces de generaciones de legisladores locales y federales, de gobernantes de estados y municipios.  En las movilizaciones por la defensa del voto, del petróleo, de las luchas sociales. Somos lo que hemos construido y no cerramos los ojos a lo que no nos gusta, a lo que no está bien. Pero debemos reconocer que la realidad del partido es lo que todos hacemos y no solamente los órganos de gobierno y la dirección nacional.

Por eso, cuando oigo a los que dicen que no tienen motivos para seguir en el PRD no me cuestiono que hemos hecho para que se vayan. Me pregunto por qué permanezco en él y entiendo que yo me quedo porque es tan mío como el compromiso que adquirí con las causas populares desde mi juventud.  Porque pertenezco a la mayoría que quiere que las cosas cambien de fondo, de raíz y podamos construir una patria para todos.

Es momento de dejar la apatía, el conformismo. Es momento de retomar la solidaridad que caracteriza a  los mexicanos y desde cada una de nuestras trincheras, léase obrero, profesionista, político, funcionario, empresario, sacar la casta por el México que se nos va de las manos.

En tiempos de crisis la credibilidad se pierde. Pero también en tiempos de crisis es cuando se demuestra a quien le importa retomar el cause, luchar por lo que se cree. Yo me quedo porque creo que el PRD es una fuerza viva que ayuda a la gente  y puede seguir mejorando el futuro de México. Me quedo porque soy congruente, no para que las cosas sigan igual, sino para que se corrijan los errores que se han cometido.

Columna publicada en:

El Universal

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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