Constitución para el DF

Constitución para el DF

A nuestro país lo rige la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, cada uno de los estados de la república tiene la suya; en el Distrito Federal sólo tenemos un Estatuto de Gobierno, porque la ciudad está supeditada a los poderes federales. Década tras década se pospone la discusión del estatus político de la capital del país, pero la transformación de la ciudad de México tarde que temprano nos llevará a tener nuestra propia Constitución.

La Constitución es una normatividad que une a los ciudadanos; Ferdinand Lasalle explicó, desde el siglo XIX, que este tipo de código refleja la realidad política de un Estado, en torno a la cual se une la población.

Si partimos del concepto de realidad en nuestro país y nuestra ciudad; la ciudadanía del DF ha rebasado con mucho el Estatuto de Gobierno que actualmente nos rige.

El artículo 122 Constitucional tiene supeditado al DF como sede de los Poderes de la Unión a los mismos, el magistrado Manuel González Oropeza resume con claridad lo que implica esta decisión: “Los diputados locales siguen tutelados en sus facultades legislativas por el Congreso de la Unión y el jefe de Gobierno comparte las decisiones de gobierno con el propio Presidente de la República; es un sistema perfectamente simulado”.

En esta realidad es el Congreso de la Unión es el que está facultado para expedir el Estatuto de Gobierno, la ruta que tuvo que seguir fue primero en la Cámara de Diputados, después tuvo que ser aprobada por el Senado de la República y finalmente pasó a los Congresos locales hasta lograr la mayoría calificada de ellos para que pudiera expedirse la norma bajo la cual se rigen los habitantes del Distrito Federal.

El Congreso de la Unión determina el endeudamiento público de la capital del país, pues sus diputados locales representados en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal carecen de esa facultad.

Si hablamos del pacto federal, del cual forma parte el Distrito Federal, simplemente carece de facultades plenas que si tienen los estados, pues está en manos del Congreso resolver todo aquello que no está expresamente reservado para la Asamblea Legislativa.

La Constitución para los mexicanos
La primer Carta Magna que tuvimos los mexicanos fue en 1824, la cual permitió regir la vida independiente que estableció el régimen federal, la soberanía popular y la división de poderes. Este marco legal determinó que la creación del DF como sede de los poderes de federales y capital de la república.

Podríamos hacer un recorrido por la historia para llegar a la Constitución de 1917 que nos dieron los constituyentes, al ser la primera en el mundo en declarar y proteger las garantías sociales e individuales. Los mexicanos con derechos a llevar una vida digna, de la cual el Estado debe asegurar su cumplimiento; garantías individuales para fomentar y respetar las libertades humanas.

La Constitución para el DF

Partimos de la idea que la Constitución refleja una realidad, en el DF carecemos de ella; necesitamos garantizar los derechos políticos plenos a los habitantes de la capital.

La ciudad de México tiene una historia muy corta sobre el ejercicio de derechos políticos, en 1997 fue la primera vez que los habitantes eligieron a su jefe de Gobierno, más no gobernante como ocurre en el resto de las entidades. A partir de esa fecha los cambios en él y su población han sido vertiginosos.
El articulado de lo que debe ser nuestra Constitución será a partir de lo que compartimos los capitalinos, códigos, valores, objetivos y proyectos. Por el perfil socio-político de los habitantes de la ciudad hay muchas reformas que no tendrían cabida en otros estados.

Como población hemos rebasado el Estatuto de Gobierno, somos una sociedad que requiere normas afines a esta transformación, somos una comunidad libre y respetuosa de la diversidad de opinión, de gustos, credos y aficiones; donde asumimos nuestras diferencias pero hay lugar para todos.

No hay que olvidar que para lograr una ciudadanía participativa tenemos que reconocer la necesidad de adecuar la política a la vida moderna; los políticos debemos reconocer estas nuevas formas de organización de los ciudadanos.

Para ello debemos construir el entramado legal que dé cabida a todas esas voces y formas de organización, pero al mismo tiempo reconozca los avances en material social, al integral la mayor red de derechos sociales en toda América Latina; donde la protección de los derechos de los menores es una realidad; donde las mujeres tienen absoluta libertad para su desarrollo pleno; se atiende la deuda social con los adultos mayores; se reconoce la importancia de la educación para el crecimiento económico y social de la ciudad. Estos son algunos de los valores que nos unen.

En el Distrito Federal podemos estar orgullosos de que el avance en los derechos democráticos de la gente se lograron por el empuje de la gente, que dio paso a la transición democrática del país, sin confrontaciones violentas.

Nuestra sociedad está en pleno desarrollo, necesitamos un marco legal acorde a la realidad capitalina.

Columna en El Universal

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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