¿Constitucionalizar el género?

¿Constitucionalizar el género?

A mediados de la semana pasada el Instituto Federal Electoral nos sorprendió de buena manera. Emitió la convocatoria para cubrir 96 vacantes del servicio profesional electoral dirigida únicamente a mujeres, por ser el género subrepresentado en su plantilla laboral. Sin duda, es una medida plausible que debiera ser parámetro y referente para otras instituciones públicas a fin de avanzar hacia una auténtica igualdad de oportunidades laborales entre hombres y mujeres.

Esta acción inédita muestra que sólo se requiere voluntad para disminuir el amplio margen de discriminación laboral que existe en nuestro país. Por desgracia, estas acciones no son comunes en nuestro país, de ahí que produzcan beneplácito.

Históricamente el número de mujeres en los puestos de decisión de los organismos públicos es mucho menor al de los hombres. Para revertir esa situación, hemos ideado medidas como la llamada “cuota de género” para la integración de candidaturas de los partidos políticos, sobre todo en las elecciones de los órganos legislativos.

Si bien hablamos de una medida positiva y necesaria, no menos cierto es que ha sido ineficaz. En primer lugar, porque los partidos reservan el porcentaje menor a las mujeres y en algunos casos se les inscribe en distritos donde las posibilidades de triunfo son nulas. En segundo término, porque se ha prestado a simulaciones para su cumplimiento, como el caso de las llamadas “juanitas”.

Finalmente, porque la representación de género en las candidaturas no se refleja en la integración de los órganos legislativos. En las legislaturas locales los hombres siguen siendo el género predominante. Existen casos que rayan en lo escandaloso, como Querétaro en que de 26 legisladores sólo 2 son mujeres.

Por eso, es ocioso insistir solamente en la cuota de género electoral. Se debe avanzar a que la perspectiva de género sea una realidad en la integración de los órganos legislativos, tal y como se propone en la iniciativa que presentamos en el Senado de la República integrantes de los grupos parlamentarios del PAN y PRD.

Sin embargo, conviene cuestionar ¿Qué hay de los otros Poderes de gobierno y de los organismos autónomos? ¿Será que en esos espacios públicos no tiene cabida la perspectiva de género? Actualmente sólo tres Secretarías de Estado son ocupadas por mujeres, en tanto que de los 11 integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, 9 son hombres. Paradójicamente, en el Consejo General del IFE la perspectiva de género no se observa; la relación hombres-mujeres es de 6 a 2.

Es impostergable establecer condiciones para que hombres y mujeres participen en condiciones igualitarias en todas las instituciones públicas y no sólo en los órganos legislativos.

Ahora que está de moda hablar de reformas de “gran calado”, es momento de ir más allá y “constitucionalizar” la igualdad de género. Elevar al más alto rango jurídico los principios en que ésta se basa. No es un ejercicio al que se deba rehuir o darle la vuelta, varios países de América Latina han tenido experiencias en ese sentido, que resultaron exitosas, como Bolivia, Colombia y Ecuador, entre otros.

No se trata sólo de una igualdad formal ante la Ley que ya prevé el artículo cuarto constitucional, sino de establecer bases para que las agendas legislativas, el plan de desarrollo, las políticas de gobierno y, sobre todo, la integración de las instituciones públicas contemplen la perspectiva de género. Así, la participación igualitaria de hombres y mujeres no responderá a una coyuntura o dependerá de un acto de buena voluntad como el asumido por el IFE, sino que será una garantía para unos y otras.

Es momento de pasar de los discursos y las manifestaciones de voluntad a medidas tangibles. Hace unos años normar la igualdad de género era una necesidad, ahora constituye una obligación. En días próximos presentaré una iniciativa para que sea considerada en el contexto de la reforma política.

El resultado de ese proceso revelará si la perspectiva de género sólo es una bandera redituable desde el punto de vista político, o bien, un compromiso de quienes ostentamos la representación popular

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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