Cruzada por el agua

Cruzada por el agua

El acceso al agua es un derecho humano y los esfuerzos para hacer más equitativo el acceso a ella no han sido suficientes. Las comunidades más pobres del país carecen de agua y es el problema número uno para los habitantes de la delegación más grande de la ciudad, Iztapalapa.

Las familias de Iztapalapa saben lo que es no tener agua por semanas o que la calidad de la misma está contaminada y tiene aspecto amarillento que impide su uso.

Esperar pipas, acarrear agua, juntar el líquido donde se pueda y administrar su uso, es una realidad cotidiana para la población de Iztapalapa, demarcación con más de un millón 800 mil habitantes, de acuerdo con el último censo levantado en el país.

Es la delegación con la mayor concentración poblacional, con un crecimiento urbano en las últimas tres décadas, que va de la mano con una demanda de servicios significativamente superior al resto de la ciudad. Esta circunstancia en que se encuentra Iztapalapa obviamente hace que tenga los mayores problemas de pobreza, demanda de empleo e inseguridad.

En Iztapalapa hay sectores de la población que se encuentran en condiciones de alta marginalidad, habitantes que padecen pobreza alimentaria, donde obtener agua todos los días representa una fortuna.

Tener agua limpia para el consumo, el uso, el aseo personal, la salubridad, la higiene, sí hace diferencia en las condiciones en que viven unos y otros en la ciudad y el país. Por ello es tan importante prestar atención a este reclamo de los habitantes de Iztapalapa, porque el acceso hace una diferencia en su calidad de vida.

El acceso al agua es indispensable y necesario para el desarrollo de la vida y la salud de las personas, pero también está estrechamente vinculada con la dignidad de la persona; aunque lamentablemente contar o no con él es uno de los problemas de quienes viven en condiciones de pobreza.

La población ubicada en los sectores más vulnerables suma entre sus carencias alimenticias, de vivienda, de salud, de trabajo, la falta de agua, a pesar de que en nuestra Constitución desde 2012 quedó establecido que el derecho al agua es un derecho fundamental y humano.

Desde hace más de 35 años, en 1977 la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Agua declaró que “todos los pueblos, cualquiera que sea su nivel de desarrollo o condiciones económicas y sociales, tienen derecho al acceso a agua potable en cantidad y calidad acorde con sus necesidades básicas”.

Establecerlo como un derecho en la Constitución no ha significado hacerlo realidad, y tampoco obligó a las autoridades a cambiar las condiciones de vida; por eso es momento de comprometernos con nuestras leyes, que no sean solo buenos deseos o aspiraciones como mexicanos.

Reconocemos un problema y tenemos que hacer algo al respecto, los representantes populares de esa demarcación han insistido en atender este reclamo de la población de Iztapalapa. Si el país está inmerso en una cruzada contra el hambre es importante tener una cruzada por el agua.

Dotar a la población carente del servicio en el Distrito Federal y el resto del país obligará replantear prioridades en los gobiernos, pero también habrá de modificar la cultura ciudadana sobre el uso y cuidado del agua. Arranquemos esta cruzada.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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