Debemos fortalecer valores y derechos humanos

Debemos fortalecer valores y derechos humanos

Los capitalinos podemos sentirnos orgullosos de que el Distrito Federal esté a la vanguardia en derechos humanos, somos una ciudad garante de libertades y derechos, nos hemos convertido en punta de lanza en todo el país. Ahora estamos en el proceso de que la población haga de esta materia parte de su vida cotidiana.

La cultura de los derechos humanos tiene particular relevancia por el difícil momento que atraviesa el país; la presencia del crimen organizado y la forma en que se han apropiado los cárteles de territorios imponiendo las condiciones de convivencia para toda la población, incluidas las autoridades, requiere de que la población esté preparada.

Hablar de derechos humanos es referirnos a los valores que tenemos como seres humanos, es incorporar en la relación social códigos de conducta que respeten a los otros; inculcarlos nos hace una sociedad más educada, respetuosa, tolerante, donde será más difícil que se acepte la cultura del narco y de la delincuencia como parte de la normalidad.

Si logramos como autoridades que las familias retomen los valores que tenemos como sociedad, que se fomenten en los jóvenes y en los niños, pues contaremos con un frente distinto a las armas que nos permita combatir a la delincuencia, porque no queremos que sean los miembros de nuestra sociedad los que aporten los sicarios a las bandas criminales.

A lo largo de la última década nuestro país ha tenido una severa transformación, porque la cultura de la violencia se ha enquistado en la sociedad, hemos visto como parte de la cotidianidad los ajusticiamientos, las balaceras, los ajustes de cuentas, la liberación de presos en manos de comandos, las decapitaciones.

Los métodos utilizados por la delincuencia en sus enfrentamientos con grupos contrarios, con las autoridades o los ataques a la población son cada vez más crueles; los sicarios son en su mayoría jóvenes que sin ningún reparo asesinan gente por unos cuantos pesos o dólares, depende de quién sea su jefe; pero como sociedad no podemos quedarnos sólo mirando.

Padres y madres deben impedir que sus hijos engrosen las filas del crimen en este país es claro que la falta de oportunidades para los jóvenes, los niveles de pobreza en que vive la mitad de la población, convierte al sector en una presa fácil para las redes criminales, pero a pesar del ambiente adverso deben prevalecer e inculcarse valores que aprendemos en casa.

El dinero fácil que obtienen los delincuentes y su forma de vida llena de excesos no pueden ser una aspiración social; como tampoco se debe considerar una vida exitosa la de quienes tienen capacidad de compra a partir del dinero sucio. Por eso México se encuentra en esta etapa de descomposición social. Juntos tenemos que lograr que sean los principios y los valores los que definan sueños y proyectos de niños, jóvenes y familias enteras.

Está claro que sólo con una visión integral del Estado es como se podrá enfrentar la situación en la que se encuentra nuestro país, desde políticas de seguridad, generación de empleo, salarios dignos, oportunidades a la educación, la salud, la alimentación; pero cada uno desde nuestro espacio debe aportar y las familias tienen una gran responsabilidad.

Porque la moneda tiene dos caras cuando hablamos de derechos y valores.

Si bien en estas líneas se hace hincapié sobre la responsabilidad de las familias para fomentarlos, tener conocimiento de nuestros derechos nos permite exigir que la autoridad los respete.

Debemos reflexionar la situación en la que se encuentra nuestro país, no podemos darnos por vencidos o asumir la fatalidad de los eventos, de alguna manera podemos contribuir todos, y un punto de arranque es fomentando los derechos humanos, es un principio que nos hace mejores ciudadanos.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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