DF en la Reforma Política

DF en la Reforma Política

Una vez que en las negociaciones del Pacto por México se analiza el alcance de la Reforma Política nacional, es de suma importancia darle un capitulado especial a la reforma para el Distrito Federal y dar ese paso agigantado que cambie la condición de excepción en que se encuentra la capital del país.

El Senado de la República será el espacio político adecuado para discutir las reformas de gran calado que requiere nuestro país, en la Cámara de origen impulsaremos el tema del Distrito Federal como indispensable, como se hizo en la Reforma Política de 1996.

Queremos que la reforma de 2013 sea un gran parteaguas, como lo fue la que se hizo hace 17 años donde todos los actores políticos se sentaron en la mesa y se le pudo cambiar el método de representación política de la ciudad de México.

Después de las elecciones de 1994, de la tensión política que se vivía en el país por el asesinato de un candidato a la presidencia, por la guerrilla del Ejército Zapatista en el sureste del país que cuestionaba a todo el régimen, un Tratado de Libre Comercio que era cuestionado por el costo para los sectores productivos nacionales, el entonces presidente Ernesto Zedillo, reconoció la necesidad de construir un gran acuerdo político con las fuerzas políticas.

En aquellos años, primero Los Pinos y luego la Secretaría de Gobernación, se convirtieron en el espacio para construir los acuerdos. Ahí estaban el presidente o el secretario con los dirigentes de todos los partidos políticos nacionales, así como los representantes líderes de los grupos parlamentarios en cada una de las Cámaras, especialistas en temas de alguna de las partes para después poder llevar al Congreso las grandes reformas consensadas.

Hubo varios acuerdos en ese 1996, pero quizá las modificaciones torales al marco legal fue la autonomía del Instituto Federal Electoral (IFE), con la salida del representante del gobierno federal de la mesa del Consejo General. Un órgano electoral autónomo encargado de organizar, vigilar y calificar las elecciones en el país, integrado sólo por ciudadanos que debían regirse sólo por los principios de: equidad, transparencia, certeza, imparcialidad.

Y la Reforma Política del Distrito Federal que permitía, por primera vez en la historia de la capital del país, que sus habitantes eligieran a sus gobernantes a través del voto directo y secreto. A la vuelta de los años esta situación parece increíble, que los capitalinos no pudieran elegir quién los gobernara.

En la Reforma Política de 1996, el Distrito Federal fue todo un capítulo que implicó una discusión paralela al resto de los temas de la agenda nacional. Hubo resistencias, propuestas encontradas, tensión, pero finalmente se logró un acuerdo. Fue un gran paso, definitivo, no era absoluto porque hubo cuestiones que se quedaron fuera, pero sí marcó el antes y después en la ciudad de México.

La población del Distrito Federal participó como nunca en un proceso electoral, y en 1997 dejó en claro su posición crítica al régimen. En esta primera elección la gente se volcó por el proyecto de la izquierda y salió al zócalo para festejar ese triunfo.

Vinieron otras reformas, pero ninguna con ese alcance, por eso ahora queremos en 2013 alcanzar una determinante para lograr que el DF sea la ciudad capital con todos los derechos y obligaciones que implica, que los habitantes de esta ciudad gocen de los derechos políticos que se tienen en el resto de las entidades de la república. Es lo que buscamos.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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