Entre la zozobra y la injusticia

La justicia que no es pronta y expedita, dista mucho de serlo en realidad. Tuvieron que pasar aproximadamente tres años y medio para que mediante una resolución judicial se decretara la quiebra de mexicana de aviación, con las consecuencias que conlleva. La afectación de los derechos laborales y las condiciones económicas de miles de trabajadores que se quedaron sin empleo y que durante este periodo fueron presa de la incertidumbre y de un desgaste innecesario.

La quiebra de Mexicana es una decisión emblemática en la historia de la justicia mexicana, no sólo por involucrar a una de las empresas más representativas y de mayor antigüedad en el país, sino por las contradicciones, situaciones irregulares y falsas expectativas que se presentaron durante estos años.

La suspensión de actividades desde agosto de 2010, por la presunta falta de liquidez, afectó a más de 8,500 trabajadores y a un importante número de prestadores de servicios relacionados con la aviación. Por supuesto, no podemos dejar de mencionar la afectación ocasionada a los miles de usuarios de los servicios de transportación aérea.

Asimismo, las consecuencias negativas que ésta decisión representó para la actividad aeronáutica comercial en su conjunto. Se estima que a tres años de distancia se dejaron de captar más de 15 mil millones de pesos en este sector, lo que naturalmente no resulta positivo para la economía nacional.

Pero este proceso ha dejado al descubierto situaciones que no fueron atendidas y permitieron que se prolongara una situación de inseguridad jurídica para los involucrados.

Desde que inició el conflicto los trabajadores denunciaron irregularidades en la suspensión, lo cual motivó cerca de una treintena de demandas ante instancias administrativas y jurisdiccionales. Imputaron conductas fraudulentas al entonces presidente del Consejo de Administración y su equipo.

Hoy sabemos que este señalamiento no estaba apartado de la realidad, pues en febrero pasado un juez federal ordenó la aprehensión de Gastón Azcárraga, por el presunto lavado de 198 millones de pesos en la venta de acciones de la empresa.
También se ha jugado con la esperanza y las expectativas de la gente. En mayo de 2012, Enrique Peña Nieto, afirmó que de llegar a la presidencia apoyaría que Mexicana de Aviación reanudara operaciones.

Durante el año y medio de la actual administración la situación de Mexicana de Aviación no mereció mayor atención, por parte del gobierno federal. Ello, pese a las peticiones que diversos grupos parlamentarios hicimos desde el Congreso, a través de la aprobación de puntos de acuerdo. Incluso sugerí crear una Comisión Especial, para que se diera seguimiento al conflicto y se propusieran soluciones.

Pero no sólo no hubo solución, ahora tenemos declaratoria de quiebra hecho por la juez de la causa, el 4 de abril, que incluye a las filiales Link y Click, así como la separación de la base de mantenimiento MRO del concurso mercantil, el cual se da por terminado.

Aún quedan vías jurisdiccionales para agotar y así lo han anunciado los trabajadores. Por ello el conflicto no está ni cerca de concluir. Creemos que el Presidente debe apoyar para que Mexicana vuelva a operar y sancionar las irregularidades del proceso. Desde el Senado estaremos atentos para que la resolución final sea en beneficio de los trabajadores.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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