El derecho de pensar diferente

El derecho de pensar diferente

Los habitantes del Distrito Federal han sido punta de lanza en nuestro país en materia de libertades, de la certeza que tenemos todos para ejercer el derecho de pensar diferente; aquí hay espacio para todas las expresiones políticas, religiosas, culturales, sociales.

Vale la pena esta reflexión por el caso de las tres activistas de origen ruso que forman el grupo de punk Pussy Riot, las artistas fueron sentenciadas a dos años de prisión por lanzar consignas en una canción contra el mandatario de su país, Vladimir Putin.

Parecía que habían quedado atrás los tiempos de intolerancia a la crítica, sobre todo en una nación que ha tenido un duro proceso de reconstrucción; sin embargo querer contener o reprimir las expresiones culturales y sociales siempre genera un efecto contrario.

Por eso es importante hacer una rápida revisión de lo que hemos logrado y la forma en que ha cambiado nuestro país, pero sobre todo nuestra ciudad, porque aquí se logra integrar el mosaico más amplio de las expresiones que hay todo el territorio nacional.

El Distrito Federal es una síntesis de los que somos todos los mexicanos, pero el hecho de ser la capital del país ha colocado a los habitantes de la ciudad en una condición favorable para acceder a la educación, la cultura, los servicios, la información. Esta condicionante favorece a que se cuente con una sociedad educada, informada abierta y respetuosa.

La población en la ciudad de México es mucho más abierta y tolerante a todo tipo de expresiones si se le compara con otras entidades de la república, aquí pueden convivir quienes tienen los puntos de vista desde los más conservadores hasta los más liberales; se respeta a quienes pueden ubicarse en los extremos ideológicos, a las expresiones religiosas.

En ese espacio de tolerancia creado por la sociedad pudo prosperar en una ciudad como la nuestra el derecho de las personas del mismo sexo a integrar una familia, contamos con un gobierno e instituciones que favorecen al reconocimiento legal de las nuevas formas de familia, que se dan en México y en el mundo, pero somos de las pocas ciudades donde se les reconoce.

Como en ninguna otra entidad de la república se avanza en la protección de los derechos de las mujeres, para tener una vida libre de violencia, como para decidir sobre su cuerpo. Mientras en algunos estados se les persigue o encarcela por tener un aborto, en el Distrito Federal se ha integrado un sistema de seguridad social para que quienes deciden interrumpir su embarazo antes de las 12 semanas de gestación lo hagan en condiciones seguras.

En términos de propuestas culturales, la ciudad ha recibido a todo tipo de expresiones musicales, coreográficas, plásticas, arquitectónicas, para una diversidad de gustos y sobre todo de acceso a la ellos; hay múltiples salas y espacios para sus presentaciones, pero también las plazas públicas del Distrito Federal se han utilizado para conciertos y actividades gratuitas.

El derecho a manifestarse también es un aspecto que se cuestiona, porque mientras hay voces que piden la regulación de las marchas, hay otras que defienden el derecho de exigir sus derechos.

El asunto radica en que más de 70% de las manifestaciones que hay en las calles de la ciudad tienen un origen por problemas de índole federal; en gran medida se evitarían este tipo de actividades si las autoridades correspondientes atendieran a ese sector de la población antes de que se volcara a las calles.

Este recuento vale para decir que a diferencia de lo que ocurre en otras latitudes, aquí en el Distrito Federal tenemos derecho a pensar diferente.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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