El valor de que la gente opine

El valor de que la gente opine

Este fin de semana se llevó a cabo un ejercicio muy importante para habitantes de dos colonias en esta ciudad, la instalación o no de los parquímetros. La relevancia de este proceso radica en el valor de la opinión de la gente, que la participación de los capitalinos se multiplique.

En los últimos días escuchamos la conveniencia o inconveniencia de instalar los parquímetros en el corredor en las colonias Roma y Condesa, sin embargo que sean los ciudadanos que viven ahí quienes tengan la última palabra, es ver materializado el avance de nuestra democracia.

No sólo se trata de contar con los mecanismos de participación sino que cada vez más los ciudadanos se hagan presentes, participen, opinen, cuestionen y juntos se puedan construir las políticas públicas que requiere nuestra ciudad.

Los legisladores del PRD, PAN, PRI, PT y Movimiento Ciudadano me dieron la oportunidad de encabezar la V Legislatura de la Asamblea Legislativa del DF, en ésta se aprobó la Ley de Participación Ciudadana que está vigente y esta nueva normatividad fue severamente criticada por el porcentaje de participación en las primeras elecciones para definir los Comités Ciudadanos.

En aquel momento yo insistí que poco a poco la población va asimilando esta normatividad y se apropia de ella, como una herramienta que les permite incidir en la toma de decisiones.

Por primera vez se determinó que un porcentaje del presupuesto asignado a las jefaturas delegacionales sería para que los pueblos y colonias definieran sus prioridades y así se erogara.

Las cosas no cambian sólo por decreto, debemos hacer de la participación ciudadana, de la toma de opinión una herramienta de mejora y corresponsabilidad, conocer nuestros derechos para poderlos ejercer; de eso es de lo que se trata, que la población del Distrito Federal se informe y así tome las decisiones, que no dejemos en manos de otros resolver lo que nos conviene como comunidad.

En la elección de este fin de semana fue más que evidente el interés por participar de los habitantes de estas dos colonias, porque es algo que les impacta en su vida cotidiana y en la medida que se repitan estos ejercicios, serán un mecanismo importante de comunicación entre autoridades y ciudadanos.

No se trata de sueños o buenos deseos, pues debemos de recordar que hace poco más de 15 años era impensable que los habitantes del Distrito Federal eligieran a su gobernante y a sus representantes a nivel local, se consideraba innecesarios porque aquí radican los Poderes de la Unión.

No estamos muy alejados de esas fechas, antes de 1997, pues en la Reforma Política de 1996 el Distrito Federal se convirtió en un tema muy importante, antes de eso, los gobernantes del país consideraban innecesario garantizar los derechos políticos de los capitalinos, pues el Presidente de la República nombraba al Regente del Departamento del Distrito Federal.

Ahora en pleno 2013 es impensable que una ciudadanía como la del Distrito Federal aceptara a unos representantes que no eligieron. La población de este territorio elige con una alta participación en las urnas quiénes serán sus autoridades y sus legisladores.

En poco más de 15 años nuestra sociedad ha tenido un cambio absoluto, la competencia político electoral le dio un nuevo rostro a nuestra ciudad gracias a la definición de la gente.

Por eso multipliquemos los ejercicios donde participe la gente, que cada vez sean más los espacios donde la población determine que necesita su comunidad, que tipo políticas públicas realmente impactan en el bienestar de los habitantes, que haya una corresponsabilidad en la toma de decisiones. Ese es el gran valor de la participación ciudadana.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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