Entre el libre mercado y la comunidad

Entre el libre mercado y la comunidad

Proteger el desarrollo y supervivencia de las micro y pequeñas empresas frente a los grandes inversionistas nacionales e internacionales es una responsabilidad de Estado, es un compromiso y una cuestión de justicia; por eso desde el Distrito Federal establecimos normas para que los grandes supermercados no acabaran con los mercados públicos, las tienditas de abarrotes de las colonias, pero la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dio marcha atrás a esta decisión.

Vamos a recapitular lo ocurrido. La Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) ha dirimido en el máximo tribunal del país reformas que hacen de la Ciudad de México una entidad de la República diferente: respetuosa, tolerante, liberal, moderna, con un amplio sentido social.

Como presidenta de la Comisión de Gobierno de la ALDF encabecé los trabajos de este órgano legislativo en 2011. Llevamos al pleno una propuesta de reforma a la Norma 29 para proteger al comercio popular en los mercados y tiendas de abarrotes ante el crecimiento de las grandes cadenas de supermercados que se estaba y está dando en todo el país.

Con esa reforma sólo se podrían colocar los grandes comercios en zonas de uso habitacional mixto y vialidades primarias, exceptuando de esta norma a misceláneas, tiendas de abarrotes y otros establecimientos que ofrecen productos de la canasta básica.

La iniciativa enviada por el Gobierno del Distrito Federal tenía como objetivo proteger a los mercados públicos, las tienditas de abarrotes que con un negocio familiar, estaban enfrentando el avasallamiento de las grandes cadenas que compran en condiciones completamente desfavorables a los productores, que algunas de ellas enfrentan juicios laborales por las condiciones en que se encuentran los trabajadores, además de que han quedado en evidencia los actos de corrupción de algunas firmas transnacionales han cometido para poder expandirse.

En el Distrito Federal hay actualmente 318 mercados públicos, que fueron históricamente los centros de abasto para los capitalinos; de ninguna manera se pretende negar el avance y el desarrollo propio de las grandes metrópolis, pero la sobrevivencia de un modelo no puede ser a costa del otro.

Además, el mercado forma parte de ese concepto que tenemos de barrio y colonia en la Ciudad de México, que determina la identidad y el sentido de pertenencia de los capitalinos. La suma de esos pequeños elementos fortalece a la integración de comunidad.

En su momento la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales expresó su inconformidad ante la Procuraduría General de la República (PGR), por ser contraria al eje rector de la política económica que permite la libre concurrencia y competencia. Hace unos días la Suprema Corte de Justicia de la Nación le dio la razón y declaró que la Norma 29 es inconstitucional, porque impide la libre competencia.

No es la primera vez que un resolutivo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación va en contra de lo que la izquierda ubica como razón de ser, fomentar la competencia pero en igualdad de condiciones. La lógica de la Corte no coincide con la perspectiva de otros que creemos que obviamente no pude haber libre competencia entre el capital del abarrotero de la esquina o el puesto del mercado y las grandes tiendas departamentales.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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