¿Es válido utilizar nuevas tecnologías para señalar faltas de la ciudadanía?

¿Es válido utilizar nuevas tecnologías para señalar faltas de la ciudadanía?

Las redes sociales se han convertido en un termómetro que permite conocer el sentir de la sociedad. Por medio de ellas es posible saber qué opina la gente de determinado asunto, qué necesita y también qué le molesta. Para los funcionarios públicos, como nosotros, han sido un aliado permanente para tener contacto directo con los ciudadanos.

En fechas recientes se ha cuestionado la legalidad y legitimidad del uso de Periscope para que las autoridades denuncien abusos de ciudadanos. Se ha dado un debate interesante y plural que confirma que la Ciudad de México es escenario donde se ejerce la libertad de expresión, la apertura de ideas y la tolerancia.

Vivimos en una de las ciudades más grandes y conectadas del mundo, en ella convergen 5 generaciones, entre ellas, dos que pertenecen a los llamados nativos tecnológicos, que son los menores de 21 años y nacieron en pleno desarrollo de las nuevas tecnologías; mientras que el resto, cerca de dos terceras partes, somos migrantes tecnológicos, es decir, hemos crecido con y sin tecnología, nos ha tocado vivir la evolución de las llamadas TIC.

En 2001, Marc Prensky, acuñó ambos términos en su artículo “Nativos Digitales, Inmigrantes Digitales”, y ha advertido que para 2020, las personas en todo el mundo estarán conectadas a la AORTA (Acceso Siempre en Tiempo Real, por sus siglas en inglés).

Y tal vez no tengamos que esperar hasta la segunda década de este milenio, ya que las redes sociales nos permiten estar conectados, literalmente, con todo el mundo y en tiempo real.

La Ciudad de México es pionera en la discusión de los grandes temas. Somos ejemplo, para otros lugares, de una urbe que discute cómo adaptarse a la actualidad y la innovación. Enfrentamos todos los retos para seguir siendo una ciudad que avanza hacia el futuro.

Sin embargo, con la velocidad de nuestros tiempos surgen nuevos temas y el debate del uso de Periscope es parte de ello. No es un tema que podamos evadir, no vale esconder la cabeza pues, según la AMIPCI, el crecimiento de usuarios de Internet es imparable: entre 2006 y 2014 pasaron de 20.2 a 53.9 millones de usuarios. Además, la principal actividad en internet es el acceso a redes sociales (85%).

Internet y las redes son el escenario de lo público. Lo que sucede en las redes es lo que ven, padecen, viven y disfruta la mayoría de las personas.

La fuerza con la que las redes irrumpieron en nuestras vidas nos obliga a ser responsables en su uso. La inmediatez con la que suceden las cosas impide la posibilidad de un filtro que permita evitar abusos y errores.

Son una poderosa herramienta, ya lo hemos visto, para exhibir abusos, intentos de cometer actos de corrupción y violación de las leyes, principalmente para los ciudadanos.

Sin embargo, las autoridades no podemos hacer de lado nuestras leyes y buscar sustituir las reglas y la obligación de que éstas se cumplan, con una denuncia en tiempo real. No se trata solo de exhibir, sino de que apliquemos la ley frente a cualquier abuso o violación de la ley. Nuestro compromiso debe ir más allá y tiene que ver con el fortalecimiento del Estado de Derecho.

Nos toca hacer uso responsable de las TIC, fortalecerlas como canales de comunicación con los ciudadanos, espacios para el debate de y con la gente, herramientas de expresión de todas las personas. Que las redes sigan fortaleciendo la democratización de las comunicaciones y los políticos consolidando la aplicación de la ley, aprovechando las nuevas tecnologías, pero no caer en la tentación de la sustitución.

Columna en Publimetro

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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