Hay que incorporar a la gente en la toma de decisiones

Hay que incorporar a la gente en la toma de decisiones

Las marchas realizadas el pasado fin de semana en la ciudad de México contra de una posición política y a favor de otra, son el reflejo de la inconformidad de muchos hacia la forma de actuar de algunos políticos; ahora hacen más evidente su molestia en las calles, nadie se conforma con lo que ve o escucha; la gente quiere participar, decir lo que piensa, qué le molesta y exige que le hablen con la verdad y no a medias, lo cual es positivo para nuestra democracia.

Lo sucedido el sábado y domingo pasado, donde participaron miles de jóvenes, es un paso muy importante porque vimos a estudiantes de escuelas públicas y privadas que reclaman mejores condiciones de vida, que no están dispuestos a perder la oportunidad de votar y elegir al mejor para que nos gobierne, con mayor conciencia y participativos.

Por eso, insisto, debe escucharse e incorporar a la gente en la toma de decisiones, porque cuando se sienten ajenos es cuando las manifestaciones toman otras dimensiones. En México nadie quiere la violencia para ser escuchados y mucho menos la indiferencia.

Al igual que ha sucedido en otras ciudades del mundo son los jóvenes quienes reclaman a sus gobiernos soluciones a los problemas de empleo, de vivienda, de salud y de educación. Estos movimientos de �indignados� han levantado su voz para que sus demandas sean escuchadas y México no
es la excepción.

No hace mucho, en este mismo espacio, me referí a la necesidad de atender a los indignados de México, que son los jóvenes rechazados, que no encuentran espacios para estudiar y mucho menos para trabajar como consecuencia del olvido ó descuido por no atender el bono demográfico.

Ya lo habían advertido los especialistas desde hace 10 años y nadie hizo nada. Hoy tenemos a una población muy significativa de jóvenes cuyas edades fluctúan entre los 25 a 34 años de edad con pocas oportunidades para ingresar a una escuela o conseguir un empleo acorde a su especialidad.

Frente a ello, los diputados de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal impulsamos becas para apoyar, en este año, a 24 mil estudiantes de nivel medio y superior. Incluso en abril pasado, garantizamos la continuidad de sus estudios al incluir el Fondo de Apoyo a la Educación y el Empleo de las y los Jóvenes del Distrito Federal en nuestra normatividad interna.

Junto con la UNAM impulsamos una serie de foros con especialistas y ciudadanos para definir propuestas a corto y mediano plazo el rumbo que debe tomar la Ciudad de México, con el fin de acelerar la solución a diversos problemas en nuestra capital.

Estamos claros que necesitamos diseñar nuestro futuro, con políticas públicas que ayuden a contrarestar los desequilibrios sociales, económicos y urbanos.

Y en esta tarea, lo más importante es que participaron todas y todos: autoridades, académicos, vecinos, colegios de profesionistas y diputados locales. Creo que si todos sumamos nuestras propuestas es posible lograr buenos resultados y esta debería ser una forma de hacer política.

Están equivocados quienes piensen que los capitalinos no tienen capacidad de decisión, saben que conviene a su ciudad y por eso no en vano la izquierda lleva gobernando 15 años en el Distrito Federal. No es fácil engañar a quienes viven en esta ciudad y mucho menos a los
universitarios indignados con la forma de hacer política de algunos; son ellos los que a través de las redes sociales están desarrollando una nueva forma de hacer política.

La participación ciudadana es el instrumento más valioso en una democracia. No hay camino de regreso.

Columna en El Universal

Acerca de 

El equipo de Alejandra Barrales

Comentar