Identidad protegida

Identidad protegida

¿Cuántas veces ha enfrentado un ciudadano el problema de que su identidad es utilizada por otra persona en documentos oficiales o en el ciberespacio?

Estas situaciones se presentan sobre todo porque la tecnología camina a pasos agigantados, hay bandas organizadas que se dedican al robo de identidad y las leyes no son suficientes para enfrentar esta dificultad que pone en riesgo a cualquier persona.

En la Asamblea Legislativa del Distrito Federal se aprobó recientemente una reforma al Código Penal que nos coloca en la avanzada del tema, porque tipificamos como delito la “usurpación de identidad” donde se incorporan nuevas herramientas como son el internet y en general los medios electrónicos actuales.

Muchas personas se han visto afectadas porque alguien, con intereses muy particulares, practicamente roba la identidad de una persona comprando un sitio de internet, abriendo una cuenta de Facebook, en Twitter, o diversas redes sociales y antes no había forma de defenderse de esta apropiación irregular.

El problema es que algunas personas usan las herramientas del internet para cometer delitos bajo la identidad de otra persona, para afectarla directamente al realizar un trámite, una operación bancaria, o simplemente le quieren provocar un daño en las redes sociales.

Pero vayamos por el principio, se considera delito de usurpación de identidad el suplantar a otra persona a través de documentos oficiales alterados o falsificados; en la lista está desde utilizar un nombre, usar el número de seguridad social, el Registro Federal de Contribuyentes, la Clave Única de Registro de Población o la Clave de Elector.

También comete ese delito quien utilice los números de una tarjeta de crédito, chequeras, actas de nacimiento o de estado civil, credencial para votar, la licencia de conducir, el pasaporte, cédulas profesionales, credenciales escolares o laborales, boletas prediales, recibos de agua, teléfono, suministro de energía eléctrica, huellas dactilares, grabaciones de voz, número de teléfono celular, de oficina, o de domicilio, firmas o cualquier otro documento oficial.

Esta es una realidad que no podemos ignorar y aunque las leyes no pueden construirse a la velocidad con que avanza el desarrollo tecnológico, hay una obligación de proteger a los ciudadanos. A nivel federal ya hay una ley para resguardar los datos personales de la gente, entonces debemos ir construyendo el entramado legal para cerrar paso a los recovecos que permiten la comisión de ilícitos.

El principio de la acción de los diputados del Distrito Federal es proteger la dignidad del individuo, su intimidad e integridad personal, su seguridad jurídica respecto de su persona e identidad, iniciativa que promovió el legislador Octavio West, que fue atendida por la Comisión de Administración y Procuración de Justicia que encabeza el diputado Julio César Moreno.

Así que estará penada la usurpación de identidad de otra persona de uno a cinco años de prisión, con una multa de 400 a 600 días de salario mínimo. Estas sanciones se incrementarán en una mitad a quienes se aprovechen de homonimias, parecido físico o similitud de voz para cometer alguna acción ilegal.

La utilización de información personal a través de redes sociales, correos electrónicos, solicitudes de servicios, o de trámites, son una tentación que abre la puerta a delincuentes que obtienen de manera sencilla estos datos y luego los usan para hacerse pasar por otra persona. Este es el principio de cómo se generan algunos delitos como la falsificación y el fraude.

Es muy simple que nadie use tus datos ni para abrir una red social, ni para cometer un delito, estas faltas serán perseguidas.

Las leyes tienen como objetivo armonizar nuestra convivencia como individuos, y la usurpación de identidad utilizando las nuevas tecnologías implica explorar opciones distintas, el reto para ser una ciudad de vanguardia es tener normas de vanguardia.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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