La ciudadanía que queremos ser

La ciudadanía que queremos ser

Este fin de semana en la ciudad nuevamente se instalaron urnas en las calles y plazas del Distrito Federal para que la población votara sobre la canalización de recursos públicos del presupuesto participativo para la realización de obras y servicios en las colonias y barrios de la capital del país.

Este es un ejercicio que poco a poco esta arraigándose en la población para que sea a través de su participación la forma en que se define el gasto y las políticas públicas en la ciudad. Motivar la opinión de la gente y actuar en consecuencia no es un asunto sencillo, se trata de detonar una nueva actitud entre la población.

Algunos quieren simplificar este ejercicio en números, cuántos participaron, cuántas boletas se imprimieron, cuántas horas se invirtieron en este ejercicio, cuantificar el costo-beneficio, ese es un ejercicio importante e interesante; sin embargo no puede ser la única visión.

Se trata de construir ciudadanía, definir los ciudadanos que queremos ser, que nuestra participación incida en las políticas públicas, en el gasto de los recursos públicos a las áreas que consideramos prioritarias, porque este ejercicio tan sencillo va a tener un impacto en la ciudad que tenemos y que deseamos tener.

Fueron miles los que votaron, pero queremos que en este ejercicio ciudadano cada vez voten más, se está interiorizando en la población esta cultura de participar, de tomar decisiones, de ser corresponsable con el entorno en el que vivimos, el espacio que compartimos, la comunidad que construimos.

Nadie mejor que los vecinos sabe qué clase de obra pública se necesita en su barrio o su colonia, si son luminarias, si es encarpetado, banquetas, centros culturales, espacios para la recreación o el deporte. Esta fue una oportunidad importante para que los habitantes de la ciudad opinen y definan el destino del gasto.

Los habitantes saben cuánto tiempo llevan pidiendo a la autoridad que realice determinada obra o quieren innovar con propuestas que contribuyan en beneficio de la población y tocan puertas en varias dependencias públicas sin obtener la respuesta deseada.

Por eso las reformas a la Ley de Participación Ciudadana para permitir tener un marco jurídico que de herramientas a la población para decidir directamente sobre cuestiones que les van a beneficiar, que van a resolver problemas que arrastrado por mucho tiempo.

Generar esta cultura de participación, no es fácil, convencer a la población de que destine parte de su tiempo en días de descanso para salir, ubicar su casilla y participar no es tan sencillo, porque están cambiando patrones de comportamiento social.

Este tipo de ejercicio permite la corresponsabilidad de la población, porque el ciudadano opina, se reponsabiliza, pero también exige a la autoridad. Sabe que puede disponer de recursos públicos y determinar su destino en beneficio de su colonia o pueblo.

En la medida que se arraigue entre los habitantes del Distrito Federal este ejercicio cada vez podremos observar una participación más nutrida y en esa medida la gente exigirá más presencia en la toma de decisiones.

Una sociedad participante, activa es más exigente y vigilante tanto de sus gobiernos como de sus representantes, demanda que se le tome en cuenta y pide resultados. Por eso insisto estamos construyendo ciudadanía, vamos en el camino correcto.

Hoy son miles, a la vuelta de los años veremos que este proceso de votación forma parte de la cultura ciudadana, de una población que exige y veremos a la distancia como paso a paso los capitalinos hemos cambiado, construimos comunidad y el futuro del Distrito Federal.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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