La reforma política pendiente y nula voluntad por legislar

La reforma política pendiente y nula voluntad por legislar

Concluimos un periodo de sesiones en el Congreso de la Unión con grandes pendientes por legislar y nula voluntad para buscar de fondo la solución a los diversos problemas que aquejan a los mexicanos.

En medio de la grave crisis de corrupción por la que atraviesa nuestro país, dejamos sin nombrar al fiscal anticorrupción y avanzar en las leyes que hagan posible combatir este flagelo; así como las relativas a la transparencia y rendición de cuentas que son herramientas indispensables para el escrutinio de la labor gubernamental. De igual forma, ha iniciado ya el año electoral y no se nombró el fiscal especializado en delitos electorales.

En torno a las iniciativas derivadas del decálogo en materia de seguridad, propuestas por el Presidente Peña, aun cuando era evidente que se trataba de medidas insuficientes, no se discutió siquiera la posibilidad de elaborar una propuesta alterna que contribuyera a mejorar el clima de inseguridad que se vive en diversas zonas del país.

Igual de trascendente era que se construyeran los acuerdos para concretar la reforma política del Distrito Federal. Desde que inició su proceso de democratización, la Ciudad de México se ha caracterizado por impulsar una visión de izquierda que realmente beneficie a sus habitantes. Es en este sentido, que después de casi dos décadas, los capitalinos contamos con la inversión en desarrollo social más grande de toda América Latina, así como el reconocimiento más amplio de derechos humanos de todo el país, sin embargo, no podemos contar con nuestra propia Constitución.

Gran parte de los problemas que vive nuestra país se deben a que los gobiernos han dejado de representar los intereses de sus representados, existe una ruptura en nuestro sistema político que ha generado que la sociedad ya no vea en las instituciones el mecanismo para la resolución de sus problemas.

Por ello, la reforma política del Distrito Federal representa una oportunidad para los capitalinos de generar un nuevo pacto social. El aspecto más relevante, es la facultad que tendrán los ciudadanos de diseñar su propia Constitución, por ello la conformación del Congreso Constituyente de la Ciudad de México cobra una gran importancia.

Debemos impulsar un modelo que permita no sólo la participación de los partidos políticos, sino que incentive e incluya la visión ciudadana, en el diseño de las nuevas instituciones que regirán la vida de la ciudad, así como la creación de un sistema de protección social y de derechos humanos acorde con las necesidades de nuestra sociedad actual.

Este proyecto una vez concluido, deberá someterse a una amplia consulta y ser ratificado por la mayoría de los habitantes de esta ciudad. Con esto, autoridades y ciudadanos generamos un nuevo vínculo y la responsabilidad de cumplir con la que será nuestra norma fundamental.

Sin embargo, esta posibilidad una vez más nos fue cancelada por el PRI y el PAN, demostrando con ello nuevamente que los intereses que persiguen son electorales y políticos, en lugar de pensar en el bienestar ciudadano.

De nuevo utilizan el argumento de que la ciudad debe ser más democrática, con mayor apertura para otros partidos, no obstante, aún sin reforma, esta ciudad ha refrendado una y otra vez su preferencia electoral hacia la izquierda, son los ciudadanos los que han otorgado su confianza hacia el Partido de la Revolución Democrática que hoy sigue gobernando el Distrito Federal, y el que ha sido el principal impulsor de la pluralidad. Lo que en el fondo busca el PRI y el PAN es ganar con esta reforma, lo que no ha podido ganar en las urnas, sin embargo, en nuestra ciudad, los que deciden son los ciudadanos.

Senadora de la República por el PRD

Twitter: @Ale_BarralesM

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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