Los padres del siglo XXI

Los padres del siglo XXI

A nadie asombra ver a los papás cambiando pañales, cuidando bebés por las noches o atendiéndolos cuando se enferman, y así como los padres cambiaron el festejo tiene que evolucionar.

Porque frente a las mujeres que demandan igualdad de derechos y oportunidades, hay hombres que se suman al reconocimiento de la equidad, de las relaciones de pares, que están contra la discriminación, dominación y violencia de género.

De acuerdo con el último censo poblacional, en el Distrito Federal 31.4 por ciento de los hogares son encabezados por mujeres, eso quiere decir que en 68.6 por ciento de ellos hay una figura paterna que comparte responsabilidades o las asume por completo.

Casi la mitad de la población en la ciudad vive en pareja, ya sea por un enlace matrimonial o en unión libre; 7.4 por ciento está separado o divorciado. Estos números nos hablan de la tendencia que hay de cómo decidimos vivir o compartir nuestra vida los capitalinos, pero esa opción que se toma implica una serie de responsabilidades.

DERECHO A LA PATERNIDAD

En la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), se han impulsado normas que ofrecen a la población una convivencia de libertad y respeto, se proponen acciones y políticas públicas con una perspectiva de género, porque tiene un impacto multiplicador en la familia.

Aunque hay una desventaja entre hombres y mujeres por cuestiones culturales que se reproducen de generación en generación; también hay que reconocer derechos de los hombres y su paternidad que a veces son sacrificados.

Todos hemos escuchado o visto de cerca casos donde los hombres son sometidos a chantajes o presiones y los hijos son el punto vulnerable. En diversos espacios he comentado que todos tenemos derecho de elegir y escoger a quien querer, pero a veces los hombres son obligados a permanecer en un espacio familiar para no perder el contacto con los hijos.

Es necesario garantizar el ser padre, cuántos hombres ven imposibilitado el derecho de ver a sus hijos por las diferencias con la ex pareja, ya sean de índole económico o afectivo. Muchos tienen que recurrir a las instancias judiciales y vivir largos procesos para que una autoridad pueda modificar esa situación.

Disfrutar la paternidad, contribuir al desarrollo sano de los hijos acompañándolos en cada proceso de su vida, es un derecho que no se puede negar, tan sólo por las diferencias entre las parejas.

Por eso ya se trabaja un proyecto de reforma para resguardar a los hombres ese derecho. El hecho de que padres y madres formen parte del crecimiento de sus hijos contribuye al desarrollo de los menores, a su estabilidad tanto económica como emocional; al final se cuentan el resultado es tener mejores ciudadanos.

LA OTRA CARA DE LAS PENSIONES

Si bien es cierto que de los 12 mil divorcios del año pasado, 10 mil terminaron en demandas por pensión; en múltiples ocasiones las dificultades para llegar a un acuerdo entre los matrimonios que deciden separarse, es que algunos quieren evadir responsabilidades de manutención y otros quieren castigar a la pareja. Hay historias de hombres que buscan la complicidad en su trabajo para evitar pagar una pensión justa, pero también hay mujeres que quisieran quitarles todo, la casa y el salario. Como sociedad poco a poco hemos ido avanzando en estos temas, pero se necesita que cambiemos patrones culturales.

Las leyes nos ayudan a tener esa convivencia, con derechos y obligaciones, pero si se requiere un cambio de mentalidad y ese nos lo da el entorno social, así como la historia personal. Es indispensable que cada quien cumpla con lo que le corresponde.

Tenemos que aprender a asumir los compromisos que tenemos, con la pareja o ex pareja y sobre todo con los hijos.

VIOLENCIA FAMILIAR

Hay múltiples esfuerzos para acabar con los patrones de conducta violenta tanto física como psicológica al interior de las familias, si bien hay un marco legal más específico y claro que castiga estos comportamientos, el problema no se ha erradicado.

La violencia hacia los hombres es poco denunciada porque los patrones culturales pesan a muchos varones al decidir acusar a su pareja ante las autoridades, pues sólo el 2 por ciento de los agredidos presenta una denuncia.

No se trata de querer victimizar a los varones frente a las mujeres, sino de reconocer una realidad que se vive en el entorno para superar situaciones como ésta. Una sociedad moderna no puede tolerar la agresión silenciosa que mina a las personas, a los miembros que de una comunidad. Necesitamos todos cambiar patrones de conducta.

PATERNIDAD QUE QUEREMOS

En una sociedad más sana es donde cada uno de sus miembros tiene la capacidad de desarrollar sus potencialidades y encuentra la felicidad; hay cambios que son personales, otros sociales.

Seamos responsables con la parte que le toca a cada uno. En el caso particular de los padres, siendo proveedores de cariño, de atención, de buenos cuidados, de valores, de compromisos. Al final seremos mejores personas.

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El equipo de Alejandra Barrales

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