Más recursos ¿para qué?

Más recursos ¿para qué?

En el marco del mensaje con motivo de su primer informe de gobierno, el Presidente Enrique Peña Nieto anunció la presentación de una iniciativa de Reforma Hacendaria, lo cual se materializó este domingo. En cumplimiento al artículo 74 fracción IV de la Constitución Federal el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, presentó ante la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados el paquete económico 2014, que incluye la Ley de Ingresos, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2014, los criterios generales de política económica y la iniciativa de reforma hacendaria, entre otros aspectos.

Con su propuesta, el Gobierno Federal pretende incrementar los ingresos públicos del año venidero, por un monto superior a 240 mil millones de pesos, a través de modificar las reglas y tasas de impuestos existentes o crear nuevas contribuciones. Acorde a nuestra tradición política, la propuesta se acompañó de argumentos expresados en tono positivo que auguran beneficios para toda la población.

Algunas medidas incluidas en el paquete no representan novedad alguna. Sin embargo, debe reconocerse que la iniciativa del Ejecutivo Federal incorpora medidas que desde hace tiempo ha sostenido el PRD como principios rectores de la política tributaria del país.

Por ejemplo, el fortalecimiento de la captación tributaria con una visión social y de equidad. De ahí que coincidamos en que a través de esta Reforma Hacendaria se sienten las bases para el desarrollo de acciones y políticas públicas de contenido social, como la pensión universal y el seguro de desempleo. Medidas que, por cierto, se han instrumentado de manera exitosa en la Ciudad de México, desde 2001 y 2007, respectivamente.

Otra premisa de la izquierda que se refleja en la propuesta del gobierno federal, es que la captación de las contribuciones debe ser con un sentido de progresividad, lo cual se sintetiza en la fórmula de que pague más, quién más tiene. En ese sentido, la propuesta considera gravar operaciones bursátiles y eliminar la consolidación fiscal.

Además, el Presidente fue cuidadoso al no insistir en la idea de gravar con IVA alimentos y medicinas, lo cual afectaría de manera directa a los sectores económicamente más desfavorecidos de la población.

Desde luego, otras previsiones que incluye el paquete remitido al Congreso de la Unión requieren mayor análisis y reflexión. En principio, porque ciertas propuestas tendrían mayor impacto en los causantes cautivos, particularmente que forman parte de la clase media, que representa el 39 por ciento de la población. Por tanto, cualquier decisión al respecto debe estar debidamente razonada y orientarse a lograr un equilibrio entre los diversos sectores de la sociedad.

Además, esperamos que esta reforma sea punto de partida para hacer más eficiente el sistema de recaudación, pues es innegable que la problemática no radica en la existencia de más o menos impuestos, o bien, en las tasas en que se fijan, sino en la ineficacia del sistema recaudatorio y la forma en que se erogan los recursos, lo que ha generado insuficiencia del gasto público. Según datos de la OCDE,

México tiene una de las tasas más bajas de recaudación entre los países miembros. Tan sencillo como que no todos los sujetos que están en condiciones de pagar impuestos efectivamente lo hacen. Entre los problemas identificados está la economía informal, el alto nivel de evasión y que las medidas para combatirlo no han sido del todo eficientes. Además de un bondadoso régimen de exenciones fiscales y un discrecional sistema de condonaciones.

En el PRD estamos conscientes de que el sistema tributario nacional requiere modificaciones urgentes, pero no todo se reduce a la obtención de más recursos a través de contribuciones ciudadanas o haciendo más gravosas las ya existentes. Cualquier propuesta en esta materia debe acompañarse de mejores prácticas en el ejercicio del gasto público y medidas complementarias que favorezcan el desarrollo económico y social. Una nueva forma de recaudar y gastar lo recaudado. Además de prever la evaluación de programas o políticas públicas a las que se destinan recursos del presupuesto, para saber si éste ha cumplido con los objetivos planteados.

Al mismo tiempo, incorporar reglas de transparencia y rendición de cuentas a fin de que el ciudadano vea que sus contribuciones se encauzan correctamente y, sobre todo, le rinden frutos; por ejemplo, a través de la prestación de servicios públicos adecuados y eficientes. El tema de la transparencia cobra particular relevancia, ante el escenario de centralizar la administración de recursos relacionados a rubros tan importantes como la educación, salud y seguridad pública, a fin de que éstos no se destinen a fines distintos ni se les dé un uso político o electoral.

Debemos partir de la base que el pago de impuestos no es un tema de fácil aceptación por parte de la ciudadanía. Por ello, es menester cambiar la percepción del contribuyente a través de medidas tangibles, que se logre explicar a la ciudadanía que se necesitan más recursos y dejarle en claro para qué se utilizarán. Lo más importante es cuidar que la reforma no vaya en detrimento de la economía de las mexicanas y mexicanos.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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