¿México ya alcanzó la madurez para enfrentar desastres como “Patricia”?

¿México ya alcanzó la madurez para enfrentar desastres como “Patricia”?

Fenómenos naturales como el huracán “Patricia” traen a nuestra memoria otros que nos han dejado huellas profundas a todos los mexicanos, como los huracanes “Paulina”, “Gilberto”, y recientemente “Ingrid” y “Manuel”, y para nosotros, los capitalinos, los terremotos de 1985, mismos que en este año cumplieron tres décadas de haber ocurrido.

Más allá de las heridas y cicatrices que tenemos como Nación, y que no son menores, estos terribles eventos nos han dejado algo mucho más importante, un proceso que se va enriqueciendo día con día: el aprendizaje.

Hace apenas un mes, en el marco de la Conferencia de Ciudades del Aprendizaje que la UNESCO llevó a cabo en el Distrito Federal, compartimos las experiencias y políticas públicas que están en marcha a partir del aprendizaje que se produce en nuestras propias ciudades.

Éste es el origen del concepto “aprender a aprender”, como un proceso más profundo en el cual sistematizamos las experiencias de nuestras urbes para transformarlas en un conocimiento que debe ponerse al alcance de todos.

La experiencia que nos dejaron los sismos de 1985 es el más claro ejemplo de que aprendemos a partir de lo que nos sucede, de aquello que vivimos.

La transformación no sólo se dio a nivel arquitectónico, sino que fue más allá; la sociedad cambió, la estructura administrativa de la ciudad se transformó con la creación de una dependencia dedicada exclusivamente para documentar, vigilar y transmitir una cultura de protección civil, y se creó un marco legal para la protección de la gente, impulsado desde la propia ciudadanía.

Así también, en las escuelas, oficinas públicas y privadas, se integraron nuevas políticas y prácticas para salvaguardar el bienestar común. Frente a una experiencia tan dolorosa por la pérdida de miles de personas, la respuesta no podía ser menor, todos comprendimos y aprendimos.

Si bien es cierto que en la actualidad contamos con herramientas eficaces para alertarnos de fenómenos naturales, como el sistema de Alerta Temprana por Ciclón Tropical, o mecanismos de anticipación como el de “advertencia-alerta-evacuar” o “primero resguardarse”, también es cierto que la prevención es la mejor forma de evitar desastres.

No podemos impedir que ocurran los fenómenos naturales, sin embargo éstos se convierten en tragedia en gran medida por factores humanos. Es por eso que no es posible hablar de una madurez para enfrentar este tipo de eventos, porque una política de prevención de desastres requiere un constante enriquecimiento de sus procesos, derivado de las experiencias.

Sucede de igual forma con la capacitación de los ciudadanos. Es deber del Estado y de los gobierno estatales contar con personal especializado, actualizado y, sobre todo, abierto a los canales de comunicación entre los tres niveles de gobierno y la sociedad.

Definitivamente es una buena noticia que haya saldo blanco tras el paso del huracán “Patricia”, por lo que ahora la tarea será evaluar los daños dejados a su paso, así como llevar apoyo a las comunidades más afectadas. No debemos bajar la guardia, nuestra solidaridad está con ellos y también nuestro apoyo.

Columna en Publimetro

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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