Mirar hacia atrás

Mirar hacia atrás

En el Distrito Federal a diferencia de otras entidades de la República, hay derechos que hemos ganado a fuerza del empuje ciudadano; de una sociedad organizada que le reclamó el sistema político a un régimen y lo obligó a darle espacios de representación. Ha sido un esfuerzo social, acompañado de las fuerzas políticas, por eso es importante revisar cómo hemos cambiado en los últimos 14 años.

El proyecto de izquierda en la ciudad de México se instauró gracias al voto ciudadano, de forma inesperada para el régimen, Cuauhtémoc Cárdenas dio la sorpresa e inició el proceso de cambio para el Distrito Federal.

La ciudad vino a cambiar su rostro empezando por el respeto a los derechos fundamentales, el impulso a la atención social sobre todo a los grupos que históricamente fueron marginados intencionalmente para convertirlos en voto cautivo.
Empezaron las obras para atender la demanda de movilidad en la ciudad y el sistema de transporte público ha tenido un proceso de crecimiento para responder a una demanda que había sido dejada a su suerte.

Por primera vez se reconoció la deuda social que se tenía con las personas de la tercera edad, quienes vivían su marginación en soledad, sacar de la sombra a ese sector de la población despertó las críticas más fuertes de gobernantes priístas y panistas; pero a la vuelta de los años reconocieron la justicia de esa política pública y la copiaron para implementarla donde ellos gobiernan.

Las mujeres han sido también uno de los sectores de mayor cuidado y atención para un proyecto de izquierda, primero para reconocer sus derechos, pero también porque las políticas a favor de ellas tienen un impacto multiplicador en las familias.

El tema de reconocer el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad y darle la seguridad social que requiera para llevar adelante su decisión, fue asumir una realidad y atender un problema de salud pública. Sin embargo hubo un despertar de las “buenas conciencias” que intentaron mover la maquinaria del Estado para cerrar la puerta a estos derechos.

Bajo el gobierno panista quisieron detenerla en la Suprema Corte de Justicia; mientras que desde la dirigencia nacional del PRI, encabezada en aquel momento por una mujer, se encabezó una operación en los Congresos estatales donde el tricolor era mayoría para legislar específicamente en contra de lo que en la ciudad de México era una realidad.

La violencia hacia las mujeres no formaba parte en el pasado de un asunto de gobierno, para el régimen era una cuestión que quedaba detrás de las puertas; la visión machista se imponía sobre todo cuando una de ellas denunciaba a su agresor, pero en un proyecto de izquierda no hay predominancia de los géneros.

Lo que sí se ha cuidado es darle a las políticas públicas transversalidad a partir del reconocimiento de derechos y la equidad de género.

En materia de violencia la visión de gobierno si hace diferencia, los gobiernos priístas niegan sistemáticamente que se comenta feminicidos en sus entidades; mientras que en la capital del país se legisla y se sanciona este delito como tal, no buscamos eufemismos.

Nuestra ciudad es de jóvenes, así lo ha sido, en 1988 cuando sólo podía votar en elecciones federales le dieron el triunfo a, ingeniero Cárdenas, voto que nos fue robado en una inverosímil caída del sistema; pero en 1997 los jóvenes arrebataron al priísmo la capital.

Hoy la condición de los jóvenes ha cambiado en la ciudad, tienen aliados estratégicos en el Gobierno del Distrito Federal y en la Asamblea Legislativa, desde donde se han impulsado políticas y programas para atender sus principales necesidades y las becas hacen la diferencia. No se trata de regalarles dinero, como se cuestiona por ahí, sino de darles una red de protección a los jóvenes al garantizar que no dejen la escuela, se les incorpora al trabajo comunitario y de esta forma hay una vinculación muy estrecha con su entorno.

Nuestra ciudad ha cambiado, recibimos una sociedad cansada de las crisis recurrentes, del desempleo incontrolable, de ser considerada una de las entidades más inseguras del país. Hay muchas cosas por hacer, pero si se nota la diferencia.
Por eso es importante hacer el ejercicio de mirar hacia atrás, porque la ciudad no es la misma, los capitalinos no somos los mismos, cada vez somos más demandantes y exigentes ante la autoridad.

Reclamamos cada vez mayores derechos y oportunidades que un gobierno del pasado no esta interesado en reconocer y mucho menos satisfacer. La izquierda siempre buscará ser de avanzada, alcanzar nuevos paradigmas para la sociedad.

Gracias a esta actitud somos un referente a nivel mundial tanto en derechos como en políticas públicas y eso no lo consiguió un régimen de más de 70 años; ni la alternancia en 11 años a nivel federal.

Vale la pena mirar hacia atrás para reconocer la diferencia.

Columna en El Universal

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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