Movilidad y respeto

Movilidad y respeto

Uno de los grandes retos de las metrópolis es la movilidad, ofrecer alternativas de transporte público y privado para el traslado de la población, así como fomentar opciones para los traslados que sean medios amables con el medio ambiente.

Por eso en la ciudad se detonaron los corredores de cero emisiones, las líneas de Metrobús, los pasajes peatonales y las ciclovías, pues ante la saturación del transporte público es importante empezar a construir juntos opciones.

Para tener un concepto de transporte más amplio es que en el Distrito Federal se cambió el nombre de la Secretaría de Transporte y Vialidad, por el de Secretaría de Movilidad, para incorporar los retos que van más allá del transporte.

La movilidad impacta en la calidad de vida de los capitalinos, porque en nuestra ciudad hay personas que destinan más de dos horas diarias en ir a la escuela o el trabajo y otras dos horas para el regreso a su casa.

Esta condición de horas para el traslado impacta a nivel personal en cada individuo, en el medio ambiente, en la productividad.

La movilidad es todo un fenómeno social que nos refleja la forma en que las autoridades atienden el transporte público, las vialidades, la seguridad, las políticas públicas en la materia a largo plazo; pero también el grado de educación cívica que tenemos los habitantes en calidad de peatones, usuarios, ciclistas o automovilistas.

Es precisamente en la movilidad donde día a día podemos ver si la policía es corrupta, si respetamos los semáforos, si usamos los puentes peatonales, si se respeta el paso peatonal, si cruzamos las calles en las esquinas o áreas señaladas para ello, si los ciclistas pueden transitar, si se respeta a los ciclistas.

En la medida que una sociedad le da valor a estas normas de comportamiento que nos damos como automovilistas, motociclistas, ciclistas y peatones, refleja nuestro grado de civismo; pero llama la atención que esos mismos conductores o peatones se comportan de una forma distinta en otras metrópolis.

Por ejemplo en Estados Unidos al parecer a muchos mexicanos no les cuesta tanto trabajo respetar el semáforo, el paso peatonal, cruzar las calles en las zonas determinadas para ello. Aunque pareciera una cuestión simple, habla de la forma en que entendemos la legalidad, el respeto a las reglas y a las normas.

Hablar de movilidad, del sistema de transporte, de la civilidad que tenemos los capitalinos, es para abordar un asunto que ha generado un gran malestar en nuestra ciudad, la muerte de una joven estudiante que iba en bicicleta y perdió la vida al ser atropellada por un microbús en la zona de Ciudad Universitaria.

Por un lado queremos impulsar el uso de la bicicleta como una alternativa de traslado, sin embargo muchos automovilistas no quieren compartir los carriles de la vialidad con los ciclistas, se ha convertido en una osadía el hecho de hacer largos recorridos en dos llantas, por la hostilidad de los conductores de coches, microbuses, autobuses, trolebuses, camiones de carga.

El uso de la bicicleta no sólo contribuye a tener una población más sana, inhibe el uso de automotores y con ello beneficia nuestro ambiente; pero es indispensable que todos respetemos las reglas de vialidad.

No queremos llevar una contabilidad de muertos, queremos llevar las cuentas de cuantas ciclovías se abren, de cuanto hemos reducido la obesidad y las enfermedades relacionadas con este problema de salud. La ciudad es de todos, tenemos que hacer una comunidad más sana y más respetuosa. El Distrito Federal no para de crecer, por eso es indispensable que nuestro civismo también crezca.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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