Necesarias acciones concretas e inmediatas sobre salario mínimo

Necesarias acciones concretas e inmediatas sobre salario mínimo

El deterioro del salario mínimo en México no se va a corregir solamente con la expresión de buenos propósitos, sino que requiere medidas concretas. Más que una consulta popular sobre este tema, lo que se debe promover es un incremento inmediato en su monto y la modificación del modelo empleado para fijar su cuantía.

Esta semana el dirigente nacional del PAN anunció el inicio de una etapa en ese partido, teniendo como referente la inclusión, la equidad y la justicia social. Instalado en ese discurso, propuso celebrar una consulta popular sobre el salario mínimo.

Además de ser tardía, la posición del dirigente panista parece desconocer, tanto la naturaleza del salario mínimo en México como la lamentable realidad por la que hoy atraviesa.

La idea de salario mínimo encuentra sustento en el artículo 123 constitucional desde 1917 y pese a las modificaciones de que ha sido objeto, preserva el criterio de suficiencia en su determinación. Esencialmente el minisalario debe ser apto para satisfacer las necesidades normales del trabajador y su familia.

El sentido que encierra este postulado constitucional no ha perdido vigencia ni actualidad; por ende, más allá de promover una consulta popular en materia de salarios mínimos, lo que se debe demandar es su cumplimiento y promover su eficacia.

Más aún cuando la realidad que ha experimentado el salario mínimo a lo largo de los años no siempre ha sido favorable a los intereses de los trabajadores. Su sentido se ha distorsionado pasando de ser una cantidad mínima a pagar como contraprestación al trabajo, a representar un límite al ingreso.

Ello ha permitido que en los últimos treinta años se haya depreciado su poder adquisitivo en cerca del 74%, revelando fallas, responsabilidad de las autoridades encargadas de vigilar su actualización.

Tampoco se puede olvidar que en los dos sexenios del PAN las políticas laborales, el crecimiento salarial y la mejora en la calidad de vida de las y los trabajadores no fueron prioridad. Incluso, el cerrojazo de la gestión calderonista fue obsequiar a la actual administración una reforma en materia laboral que redujo los derechos de la clase trabajadora.

Durante las administraciones panistas México tuvo el menor crecimiento salarial comparado con países de América Latina. El salario pasó de 37.89 pesos diarios en 2000, a 59.80 en 2011. Es decir, un aumento promedio menor a dos pesos por año.

De acuerdo con el documento Tendencias del poder adquisitivo en seis países de América Latina 2000-2011, elaborado por la Facultad de Economía de la UNAM, en ese período el poder adquisitivo del minisalario mexicano sufrió una pérdida acumulada de 24.42%, siendo la peor en comparación con los países que se tomaron como referencia, Brasil, Uruguay, Perú, Guatemala y Costa Rica.

Por supuesto, la situación no ha mejorado con la actual administración. Los 63.77 y 67.29 pesos en que actualmente se cotiza el salario mínimo son insuficientes para satisfacer las necesidades de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer la educación de los hijos, como manda la Constitución y algunos Tratados Internacionales.

Incluso algunos productos de la llamada canasta básica tienen un precio superior al monto del salario mínimo, como por ejemplo el kilogramo de carne que alcanza los 90 pesos.

Este panorama le resta seriedad a la propuesta del dirigente blanquiazul e, incluso, la torna innecesaria. Desde ahora se puede asegurar que la respuesta a un ejercicio de esta naturaleza será poner un alto a esta situación y emprender medidas contra una problemática que, de inicio, afecta a cerca de 7 millones de personas que subsisten con un salario mínimo.

En el PRD desde hace décadas hemos promovido un esquema integral de trabajo digno y decente, que considera el establecimiento de un salario remunerador que cubra las necesidades básicas de una familia. Que mejore la calidad de vida de los trabajadores y sus dependientes económicos.

No nos hemos limitado a anunciarlo o a expresar buenas intenciones, sino que se han planteado medidas concretas, como la presentación de iniciativas que están pendientes de dictamen en el Congreso.

Ya han sido muchos los años de consulta y lo que ahora necesitan los trabajadores son acciones. Si en verdad se quiere atender este problema se necesita son acciones concretas e inmediatas para, primero, frenar la pérdida de poder adquisitivo y, posteriormente, establecer un mecanismo de recuperación.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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