Ni una mujer maltratada más

Ni una mujer maltratada más

El próximo mes estaremos celebrando el Día Internacional de la Mujer, pero las condiciones que persisten de desigualdad hacia las mujeres para acceder a la educación, al trabajo bien remunerado, a la justicia en todos los ámbitos, al esparcimiento y a altos cargos de dirección hacen que México no pueda entregar buenas cuentas y asumirse todavía como una sociedad moderna, justa y democrática.

Una de las deudas más graves que tiene México con sus mujeres tiene qué ver con la erradicación, y en su caso la sanción, de cualquier forma de violencia: psicológica, económica, física o sexual.

Aún estamos como país muy rezagados en todos esos ámbitos, y no podemos decir de ninguna manera que se entregarán buenas cuentas, primero que nada a nuestra propia sociedad ni ante la comunidad internacional.

Y no lograremos avanzar mientras permanezcan arraigados en nuestra idiosincrasia valores que mucho daño han provocado a la sociedad. Lo mismo nos ubican en la barbarie quienes consideran “natural” agredir de cualquier forma a una mujer, que un gobernador que hace piruetas verbales para negar en su estado los feminicidios que alcanzaron hace tiempo una condición alarmante.

Los resultados preliminares del Censo de Población y Vivienda 2010 que dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) nos revelaron a un México compuesto en su mayoría por mujeres: más de 57 millones 464 mil, frente a poco más de 54 millones 858 mil varones. El mismo Instituto nos dijo que en 2005 ya teníamos uno de cada tres hogares jefaturados por una mujer.

La escolaridad de la mujer mexicana mayor de 15 años se ubicó en promedio en 7.9 años (apenas poco más del primer grado de secundaria terminado), mientras que los hombres alcanzaron los 8.4 años (casi la mitad del segundo grado de secundaria cursado).

En el hogar mismo el prejuicio parece seguir reinando, pues el 96.3 por ciento de las mujeres participan en los quehaceres domésticos de su propio hogar, mientras que apenas 58.6 por ciento de los hombres participan.

Cuando de lograr la independencia económica o profesional se trata, las cosas no van mejor porque 78 de cada 100 hombres están insertados en alguna actividad económica, mientras que apenas 41 por ciento de las mujeres lo hace.

Trabajar tampoco garantiza a la mujer mexicana tener un ingreso (ya no digamos justo): apenas 65 mujeres de cada 100 que trabajan recibe un salario, el 22 por ciento laboran por cuenta propia, y otras 10 no reciben ningún pago.

¿Así o más injusto? Vamos ahora a la parte más vergonzosa a inaceptable.

La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh 2006) nos mostró a un México violento hacia sus mujeres: 67 de cada 100 de 15 años de edad o más han padecido algún incidente de violencia en su relación de pareja, en espacios comunitarios, en su trabajo, en el ámbito familiar y en la escuela.

La violencia emocional, así como la económica, son las que padecen las mujeres mexicanas con mayor frecuencia. Ante tal realidad nos enfrentamos como país. En nuestra ciudad reconocemos los mismos problemas, y estamos trabajando para combatir esa situación desde diferentes ámbitos, por ejemplo a partir de leyes y programas específicos que permitan a la mujer capitalina ejercer plenamente sus derechos.

Queremos hombres y mujeres que asimilen y compartan valores que nos engrandezcan como sociedad, y en ese sentido vamos a legislar en las próximas semanas para castigar cualquier forma de maltrato hacia la mujer. Le vamos a cerrar las puertas a cada posibilidad de violencia, y en este esfuerzo sabemos que contamos con el apoyo de millones de personas de todas las edades que están convencidas de que es posible lograr el pleno respeto y reconocimiento hacia los derechos de todas, y que esa será una condición imprescindible para construir el México que celebra a sus mujeres.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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