Por la calidad de la educación

Por la calidad de la educación

La educación es uno de los derechos fundamentales de los seres humanos porque gracias a ella las personas podemos desarrollar nuestras capacidades y hacernos de las armas necesarias para enfrentar los desafíos de la vida laboral y productiva. Es ampliamente aceptado que la educación de calidad tiene un efecto positivo cuantificable tanto en la productividad en el trabajo como en el nivel de ingreso individual.

La situación actual de la educación en México despierta varias alarmas. Datos oficiales establecen que la escolaridad promedio de los mexicanos es de 8.5 años, nivel muy por debajo de los 12 años que la CEPAL considera como umbral para que un individuo pueda salir de la pobreza.

Pero no sólo son pocos los años que estudiamos los mexicanos, sino que además tenemos un marcado rezago en lo que refiere al aprovechamiento académico. Entre los países miembros de la OCDE, nuestro país ocupa el lugar 34 de 34 en la prueba que aplica esa organización a través del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, conocido como PISA.

Tan deficientes resultados confirman que los estudiantes mexicanos no están preparados para competir en matemáticas, lectura o ciencias con estudiantes de otras nacionalidades, pero lo más grave, es que no están capacitados para solventar los obstáculos de la vida diaria.

Desafortunadamente, en nuestro país, el acceso a la educación es una oportunidad que se otorga dependiendo del lugar en donde vive, ya que mientras en Distrito Federal la escolaridad rebasa los 10 años, en Chiapas y Oaxaca no alcanza los 7.

La marcada desigualdad de oportunidades educativas en México es producto de una política fallida que no ha concretado el proceso de descentralización, de una administración opaca y que cuesta mucho al Estado y que rinde malos resultados en la preparación de los estudiantes.

A pesar de carecer de las facultades administrativas necesarias materia educativa, en el Distrito Federal existe un compromiso por ofrecer a todos sus habitantes un servicio de calidad. En esta ciudad ha habido una avance significativo en la reducción de las brechas de desigualdad a través de un amplio esquema de apoyos económicos para todos los niveles educativos, programas de entrega de útiles y uniformes escolares gratuitos y la mejora de la infraestructura.

La inversión en educación en el Distrito Federal se ha orientado hacia los estudiantes. Con más y mejores espacios para estudiar, con becas que permitan que permanezcan más años en la escuela y con miras a su inserción a la vida económica, la educación.

La reforma integral y profunda al sistema educativo nacional es una de las bases de coincidencia de las tres fuerzas políticas expresadas en el Pacto por México. Para todos resulta urgente una revisión al funcionamiento, financiamiento y administración del ramo educativo, desde aspectos como la cobertura, la infraestructura, el acceso a la tecnología, la calidad educativa.

Estamos ciertos de la necesidad de integrar un sistema nacional de información educativa, de dotar de autonomía al Instituto Nacional de Evaluación Educativa y de la importancia de la inversión y la autonomía de gestión de las escuelas.

La educación de calidad puede aumentar la riqueza económica y cultural. Con educación crece el potencial de desarrollo de las personas, por eso es tan importante apuesta.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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