PRI y PAN con lo mismo…

PRI y PAN con lo mismo…

El trato diferenciado y discrecional que ha dado el presidente Peña Nieto a las reformas que aprobó el Congreso durante el último periodo de sesiones, es muestra de que la prioridad de esta administración es cumplir los intereses de grupo y los compromisos asumidos con los grandes capitales.
La reforma energética es el mayor referente. Una vez aprobada por el Congreso federal, los congresos estatales sesionaron de inmediato, y en menos de una semana la avalaron. Con la misma celeridad la Comisión Permanente del Congreso declaró su validez y el Ejecutivo la promulgó.

Pero tratándose de la reforma político-electoral la cosa ha sido diferente. No obstante que la misma se aprobó por el Congreso de la Unión tan sólo un día después de la energética, no se ve para cuándo las legislaturas locales vayan a validarla, ni se advierte la misma prisa del Ejecutivo para anunciar su promulgación. Tampoco se ha dado un importante despliegue propagandístico para “informar” a la población sobre sus ventajas y los beneficios que traerá.

Es un secreto a voces que los cambios al régimen político y al sistema electoral impulsados desde el Congreso no son del agrado del PRIgobierno, tanto por las acotaciones que imponen al desmedido poder que hoy día detenta el Presidente como por el establecimiento de mayores controles en las elecciones para evitar que se repitan casos como el Monexgate.

Durante el proceso legislativo el partido mayoritario se mostró renuente a aceptar estos cambios y recurrió a todo tipo de argucias para frenarlos. Desde la sustitución de los documentos de trabajo en comisiones hasta las modificaciones que introdujo la Cámara de Diputados para, entre otros aspectos, aligerar el sistema de nulidades aprobado en el Senado y permitir que persistan simulaciones en la adquisición de tiempos en radio y televisión para realizar actos proselitistas.

Cada día que pasa es en detrimento de esta reforma político-electoral. De por sí las disposiciones transitorias preveían plazos muy ajustados para su instrumentación, como por ejemplo la creación de una nueva autoridad electoral nacional y la expedición de toda la legislación secundaria, incluidos los reglamentos, antes del primer semestre de 2014:

Si en verdad hay voluntad para que esas modificaciones empiecen a aplicarse en los comicios de 2015, es indispensable que la reforma se promulgue a la brevedad. De lo contrario, las próximas elecciones habrán de iniciar en medio de un proceso de transición institucional y normativa, lo cual les restaría certeza por no tener claras las reglas del juego, sobre todo porque eventualmente podrán participar nuevos partidos políticos y candidatos independientes.

Un escenario que tampoco puede descartarse es que las modificaciones en materia político-electoral no se concreten.

Hoy día nadie podría dar por hecho que la mayoría de los congresos locales las validen, máxime cuando una parte de la reforma se enfoca a eliminar el control que algunos gobernadores ejercen sobre sus respectivas legislaturas. Esta será una buena prueba para saber si sólo se especula sobre la existencia de ese sometimiento entre poderes locales o es una realidad.

En este punto llaman la atención el silencio y actitud complaciente del Partido Acción Nacional. No queda ni la sombra de aquel partido que condicionaba su apoyo a la reforma energética a cuenta de que primero se aprobarán las modificaciones en materia político-electoral, inclusive, en tono de chantaje.

Una reforma se aprobó sin la otra. Y ningún reclamo se ha oído de los dirigentes o legisladores del PAN respecto del retraso en la concreción de esa modificación constitucional. O sea, una vez más el gobierno federal contó con su apoyo incondicional.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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