PRI y PAN con lo mismo

El trato diferenciado y discrecional que ha dado el presidente Peña Nieto a las reformas que aprobó el Congreso durante el Último periodo de sesiones, es muestra de que la prioridad de esta administración es cumplir los intereses de grupo y los compromisos asumidos con los grandes capitales.

La reforma energética es el mayor referente. Una vez aprobada por el Congreso federal, los congresos estatales sesionaron de inmediato, y en menos de una semana la avalaron. Con la misma celeridad la Comisión Permanente del Congreso declaró su validez y el Ejecutivo la promulgó.

Pero tratándose de la reforma políticoelectoral la cosa ha sido diferente. No obstante que la misma se aprobó por el Congreso de la Unión tan sólo un día después de la energética, no se ve para cuándo las legislaturas locales vayan a validarla, ni se advierte la misma prisa del Ejecutivo para anunciar su promulgación. Tampoco se ha dado un importante despliegue propagandístico para “informar” a la población sobre sus ventajas y los beneficios que traerá.

Es un secreto a voces que los cambios al régimen político y al sistema electoral impulsados desde el Congreso no son del agrado del PRIgobierno, tanto por las acotaciones que imponen al desmedido poder que hoy día detenta el Presidente como por el establecimiento de mayores controles en las elecciones para evitar que se repitan casos como el Monexgate.

Acerca de 

Especialista en contenidos.
Redactora y editora web para Básico.Fm

Comentar