Rechazar estigmas con acciones

Rechazar estigmas con acciones

Cuando se trata de evaluarnos como país lector de inmediato surgen los datos y comparaciones sobre la cantidad de libros que compramos y leemos los mexicanos; al final de cuentas los resultados son muy desalentadores pero lo peor es que esa evaluación sólo queda en la anécdota.

Los mexicanos tenemos muchos estigmas y muchas veces asumimos estos como propios, nos resignamos a pensar que así es nuestra realidad, cuando cada uno en lo particular y todos en los general, podemos cambiar las cosas.

El problema de que los mexicanos no leamos es un reflejo de la política deficiente en materia educativa, que a las autoridades federales a pesar de contar con estudios a nivel nacional e internacional sobre la situación sobre los problemas de educación, no cambian las políticas para mejorar la situación.

El estudio Hábitos de Lectura de la UNESCO y de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos nos dice que de 108 países evaluados, México ocupa el sitio 107.

Pero la situación no es generalizada ni en todo el país, ni en toda la población, esto es lógico por las inequidades y desarrollo desigual que hay en el territorio nacional, pero también de algunas políticas que se toman a nivel local. De acuerdo con los datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el DF es la entidad donde más se lee.

La SEP nos dice que en el Distrito Federal 97.07% de la población es alfabeta, seguida de los estados de Nuevo León, Baja California, Coahuila y Baja California Sur.

De acuerdo con el estudio de las autoridades educativas, 30% de la población en el país lee menos de dos horas a la semana, de tal forma que el índice de lectura es de 2.9 libros a año, sin embargo en el Distrito Federal ese promedio se rebasa considerablemente con un 5.5 libros.

Es decir, es la ciudad de México la entidad que cuenta con más lectores.

En Canadá por ejemplo se leen en promedio 7 libros al año, en Noruega 18 libros, en Alemania 15 libros, en España 7.7 libros.

Los lectores de la ciudad de México no están tan alejados de la media de algunos países con mayores niveles de desarrollo. No se trata de buscar un consuelo, sino de tener claros los objetivos a alcanzar, los modelos a seguir.

De ninguna manera queremos decir que la ciudad quiere ser una isla dentro del país, sino el detonador de políticas que contagien de medidas al resto de la nación.
Por eso en el Distrito Federal se han puesto en marcha diversos programas para fomentar la lectura, para cambiar los hábitos, para acercar a la gente de todas las edades a los libros.

Es interesante cuando se revisan los datos de quienes son los que más leen en la ciudad y en este renglón se encuentran los jóvenes de 18 a 22 años que en promedio consumen 4.2 textos al año; después los que están en el rango de 12 a 17 años con 3.1 libros; mientras que la población mayor a 55 años lee 2.4 libros en este periodo.

Es decir que los lectores son los jóvenes que están en la etapa de formación académica universitaria.

Según la Encuesta Nacional de Lectura lo que más se consumen en el país son libros de historia, después novelas, de superación personal, biografías, enciclopedias, científicos y técnicos, cuentos y de religión.

En la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) queremos acompañar este esfuerzo que hacen las autoridades para fomentar este hábito y acercar los libros a la gente.

Por eso con coordinación con el escritor Paco Ignacio Taibo II la Asamblea editó los libros Las dos muertes de Juan R. Escudero; Librado Rivera: el último de los magoneros y Sembrar las armas, los dos primeros de la autoría de Taibo y el tercero de Fritz Glockner que se reparten en ferias y plazas públicas sólo con la objetivo compartir con la población y fomentar este hábito.

Los autores cedieron los derechos para poder hacer este esfuerzo y Paco Ignacio nos ha dicho que otros autores están en la misma condición, para multiplicar la edición de textos que sean gratuitos y de esta manera acercar las obras a la gente, involucrarlos e incentivar el gusto por los libros.

Después de las festividades navideñas se iniciarán campañas por las 16 delegaciones con ferias para regalar libros, para comentarlos, intercambiar puntos de vista sobre los textos como una verdadera comunidad.

Lo más fácil es conformarse con la fatalidad, asumir que somos una población que no lee, por eso la invitación es a no quedarse con los estigmas y cambiarlos. Desde la izquierda siempre criticamos que al régimen le convenía que fuéramos un pueblo hambriento y mal educado, así se garantizaba su poder; la izquierda en espacios de decisión se preocupa por mejorar la calidad de vida de la población en todos los sentidos.

Columna en El Universal

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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