Reforma aceptable pero insuficiente

En últimos días el gobierno federal dio muestras de tener prisa por concretar la propuesta de reforma constitucional en materia energética que envió al Congreso. Cualquiera que sea la razón que se argumente para esa premura, ninguna justifica que se alteren los plazos y formalidades que rigen el trabajo legislativo, menos cuando lo que está en juego es una enmienda a la Constitución. Entre los efectos colaterales de este acelere legislativo se encuentra la aprobación de una reforma político-electoral que sirvió como moneda de cambio para que el PAN apoye los fines enunciados. Si bien reconocemos que dicha reforma tiene aspectos positivos, también presenta deficiencias, insuficiencias y retrocesos. 

No sería posible, en este espacio, abordar todos los aspectos cuestionables, pero hay algunos que vale la pena destacar. Por ejemplo, en lo relativo a la conformación del Instituto Nacional Electoral (INE) quedaron aspectos indefinidos que, por una cuestión lógica, merecían ser atendidos al menos de manera transitoria. 

Por ejemplo, el tratamiento que se dará a los procedimientos administrativos que están en curso y los que se generen en la etapa de transición en que se creará el INE, los cuales por obvias razones no podrán ser concluidos por las actuales autoridades electorales federales o locales. Algunos de los cuales no son menores, como la redistritación electoral que está en su fase final. 

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Redactora y editora web para Básico.Fm

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