Reforma política con dedicatoria

Reforma política con dedicatoria

Esta semana podría aprobarse en la Cámara de Diputados la reforma política que, entre otros aspectos, incluye una extraña reforma a la llamada cláusula de gobernabilidad para el Distrito Federal en la que incrementa de 30% a 40% el número de votos necesarios para tener la mayoría en la Asamblea Legislativa, dejando de lado los verdaderos temas significativos que conciernen a un cambio político en la ciudad.

Hay que recordar que actualmente la cláusula de gobernabilidad es el mecanismo mediante el que un partido al obtener el triunfo en la mayoría de distritos electorales “pero no los suficientes para tener el control del órgano legislativo (34 diputados)” y el 30% de la votación, se le otorgan de su lista de representación proporcional tantos diputados como necesite para ese control.

Entonces, el trascendente cambio que se propone en la reforma política para el DF es incrementar el porcentaje de un 30% al 40%. Mecanismo que se ha utilizado una sola vez desde que se implementó en 1988.

La propuesta tuvo su origen en la iniciativa que hizo un grupo de legisladores del PRI, encabezados por María de los Ángeles Moreno, en marzo de 2010 y eso a mi juicio es significativo, porque ellos impulsaron esta figura para el DF cuando tenían la Presidencia de la República, como un mecanismo para evitar perder el control político de los órganos legislativos ante el crecimiento de la oposición.

Al parecer la verdadera preocupación es que el Partido de la Revolución Democrática no tenga el control del órgano legislativo y de ahí el incremento del 30% al 40%.

Lo paradójico de esta reforma es que los diputados federales y senadores de aprobar la reforma así dejan de lado lo más importante. No se trata de subir o bajar porcentajes para la representación de una fuerza política en una entidad de la república, de tratar de acotar la presencia de uno de los partidos políticos, incluso, en mi opinión la forma de integrar el órgano legislativo debería ser a través de la proporcionalidad pura, pero lo que realmente importa a los representantes populares en la ciudad es la reforma política del Distrito Federal.
Tocar la cláusula de gobernabilidad o no es sólo una arista, porque los temas de fondo para el ejercicio pleno de los derechos políticos de los capitalinos se deja para otro momento, otra reforma, otras condiciones políticas, para después.

Fue el 9 de agosto de 2010, hace 14 meses, que la Comisión de Gobierno de la ALDF, dónde están representados todos los grupos parlamentarios, entregó a la Junta de Coordinación Política del Senado de la República los Acuerdos de la Mesa para la Reforma Política del Distrito Federal.

Como la Asamblea Legislativa no tiene las facultades plenas de un Congreso local, decidió presentar un documento de consenso al Senado y buscar que la Cámara donde están representadas las entidades que conforman el pacto federal atendiera la propuesta, así dar paso a ese gran debate que ha esperado por años: definir de una vez si queremos que el Distrito Federal sea un estado o una ciudad capital, que tenga una Constitución política propia y los ciudadanos cuenten con la totalidad de los derechos políticos que sí gozan los habitantes del resto del país.

En esa ocasión vimos unos senadores receptivos, atentos a las necesidades que planteamos los representantes populares de los habitantes del Distrito Federal; por eso nos sorprendió mucho que en el mismo Senado a la hora de aprobar la reforma política para el país se excluyeran los temas de la ciudad.

El 27 de abril de 2011, una vez más la Comisión de Gobierno y un grupo de diputados de la Asamblea Legislativa fueron a la sede del Senado e hicimos un enérgico extrañamiento porque no incluyeron en su propuesta la reforma política del Distrito Federal que le daría a la ciudad autonomía en su régimen interior y convertiría a los capitalinos en ciudadanos de primera. Porque esta propuesta de reforma política que hicimos no es del PRD, por eso estuvimos juntos los coordinadores parlamentarios del PAN, PRI, PT y PVEM, es la propuesta de todos.

A raíz de ese encuentro se ofreció trazar una ruta para empezar a trabajar esta propuesta, respetar el acuerdo alcanzado por la ALDF, pero el asunto se quedó detenido.

En aquella ocasión dijimos que al excluir al Distrito Federal la reforma política estaba incompleta. Ahora que la Cámara de Diputados discute en comisiones el proyecto del Senado, la discusión sigue siendo muy limitada.

La gran reforma política del país ve para la ciudad de México sólo un candado para aquel partido político que quiera se mayoría, el resto de los temas pueden esperar.
Esta propuesta impulsada inicialmente por el PRI hace pensar que no están tan seguros de ganar en la ciudad, como pregonan. Es muy fácil decir en voz alta los sueños que tienen de volver, pero la realidad es contundente en el Distrito Federal desde 1997 el partido que ha contado con el respaldo mayoritario de la población es el PRD.

En el terreno político el PRD trabaja para que el electorado ratifique su voto por el proyecto de izquierda, en el ámbito legislativo seguiremos impulsando la reforma que cambie el estatus de la capital y poder tener la Constitución Política para el Distrito Federal.

Mientras tanto en estos días veremos el debate en la Cámara de Diputados, su reforma no tendrá el alcance que queremos los capitalinos.

Columna en El Universal

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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