Rompiendo círculos

Rompiendo círculos

Nuestra sociedad se ha convertido en el caldo de cultivo ideal para que las organizaciones criminales penetren en todas las áreas de nuestra sociedad. La desigualdad económica y social hace a los jóvenes presas fáciles porque no tienen escuela ni trabajo, están los niños y adolescentes que crecen prácticamente solos porque sus padres buscan los ingresos para mantener una familia.

El círculo está cerrado pues los cárteles tienen un ejército de jóvenes listo para ingresar en sus filas y otros que garantizan consumidores de su mercancía, tenemos que romper los círculos.

No es un proceso automático que se resuelva sólo con desearlo, pero la violencia relacionada con los cárteles de las drogas en la última semana nos llama a todos a reflexionar y hacer algo, porque no podemos reforzar las puertas para que la realidad no entre a nuestras casas.

Un estudio del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM del cual nos dio cuenta la prensa la semana pasada, nos invita a la reflexión al destacar el alto consumo de drogas entre niños y adolescentes que se quedan en sus casas solos, que crecen en el abandono, porque sus padres trabajan.

Es decir, tenemos un modelo económico que exige a las familias unos horarios de trabajo, donde no sólo se niega el tiempo para el esparcimiento, simplemente no se tiene tiempo para la familia, para la educación y atención de los hijos.

Esto de ninguna manera puede interpretarse como una crítica a las madres trabajadoras, por el contrario, la exigencia laboral mantiene a madres y padres ajenos al crecimiento de sus hijos.

Si a estos jóvenes que crecen en el desamparo, les recordamos la cruda realidad del país que es incapaz de ofrecerles una opción para estudiar o para trabajar, entonces en el camino de la ociosidad las drogas son fáciles de encontrar.

Además la vida de una sociedad de consumo puede ser satisfecha ingresando como soldado a las filas de los cárteles, desde simples soplones o halcones como les llaman, vendedores de droga o sicarios, pero siempre hay un empleo que se ve fácil y ofrece un ingreso que está por encima de los salarios a los que pueden aspirar los jóvenes.

El tema del narcotráfico y los efectos en la sociedad ha sido recurrente en este espacio, porque la violencia no cede y no cederá por arte de magia, el gobierno federal tiene una guerra declarada que ha dejado en este año más de 10 mil personas muertas en ejecuciones. Entonces no basta, se necesitan acciones integrales.

Las propuestas deben incorporar a todos, no sólo es una responsabilidad del Estado, sino del empresariado, de la sociedad. Porque hay que mejorar las condiciones económicas de la población, que el combate a la pobreza deje de ser un discurso y se convierta en una realidad, para que no sea la paga a un sicario más alta que el salario que se gana dignamente. Ahí está la responsabilidad de los gobernantes y de los empleadores.

México tiene que apostarle a la educación, la ciencia y la tecnología, hay que tener metas grandes para que las aspiraciones de nuestros jóvenes sean de ese tamaño. Sin educación, ningún país tiene futuro.

El uso de militares y marinos o fuerzas especiales no van a resolver el problema, requerimos un planteamiento integral.

Personalmente he reiterado que si atendemos el problema de las adicciones atacamos al mercado, sin demanda no hay oferta.

Pero démosle otra óptica, porque no han funcionado, yo me preguntó qué pasó con parte de los 205 millones de dólares decomisados a Zhenli Ye Gon que iban a destinarse a la prevención y rehabilitación, o la parte del dinero de la Iniciativa México que tendría ese fin, pero las cosas no han cambiado.

Rompamos el círculo desde nuestro entorno, apoyemos la prevención y rehabilitación. Yo propongo crear el Instituto de Atención a las Adicciones de la Ciudad de México.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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