Ser mujer no debe ser ventaja, menos una desventaja

Ser mujer no debe ser ventaja, menos una desventaja

En la política como en diversos espacios de desarrollo personal el hecho de ser mujer implica hacer un esfuerzo superior para demostrar las capacidades en comparación con los varones. Cuando las mujeres reclamamos espacios en la política no se trata de buscar una concesión por cuestiones de género, pero tampoco debe ser una traba.

La capacidad y el compromiso no es cuestión de géneros, el esfuerzo y la preparación debe exigirse a todos los políticos, porque se trata de los cuadros que habrán de representar a la población en los espacios de decisión.

En un país como el nuestro, con nuestra cultura no fue fácil para muchas mujeres incursionar en el mundo de la política, sin embargo en pleno siglo XXI es importante reconocer los avances que tenemos y no ceder un ápice.

La representación popular en nuestro país, es un mosaico de la sociedad que somos, por eso para algunos las cuotas de género son innecesarias, pero la inexistencia de esta obligación legal de los partidos políticos cancelaría por completo la posibilidad de muchas mujeres para acceder a espacios de decisión.

Hay un prejuicio cultural hacia las mujeres, es curioso que los tropiezos o errores de políticos pueden olvidarse, pero en el caso de una política, la etiquetan de por vida. De ninguna manera se trata de victimizarnos, sino de tener consciencia de una realidad y de nuestra condición.

Las mujeres debemos navegar en la política con estos prejuicios, porque sí hace diferencia que cuando un hombre levanta la voz o reclama, es porque no se le respetan sus derechos y es sujeto de admiración; pero si lo hace una mujer la exigencia se convierte en chisme, berrinche, conflicto o pleito.

Creo que hemos llegado al punto en donde las mujeres no buscamos concesiones, pero de ninguna manera podemos permitir que el género sea una desventaja. Hoy es un reto remontar las trabas culturales que existen en contra de las mujeres en espacios públicos y privados.

En materia de derechos hemos avanzado, gracias al empuje de generaciones de mujeres que han reclamado derechos y libertades; sin embargo el fenómeno de las diputadas “juanitas” en otro momento de la historia de nuestro país habría pasado desapercibido, pero ahora es un reclamo que obligó a los máximos órganos jurisdiccionales en material electoral resolver.

El hecho de que diputadas electas tengan que ceder su espacio de representación para que los hombres asuman esa responsabilidad, es un mecanismo burdo de los partidos, pero también es cuestionable que ellas acepten que se les deje en esta condición; pero el triunfo logrado en los tribunales en esta materia no se trato de un reconocimiento de derechos, sino de un logro que se arrebató jurídicamente.

El empuje de generaciones de mujeres a nivel local e internacional ha permitido este avance en materia de derechos, libertades, igualdad; su activismo logro mover barreras culturales, pero no ha permeado en todas las estructuras de nuestro país que nos regresan muchas veces al punto inicial para dar batallas que creíamos rebasadas.

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Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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