Sin educación ni investigación no hay desarrollo

Sin educación ni investigación no hay desarrollo

Más de 50 millones de mexicanos en la pobreza y más de 20 millones en condición de pobreza alimentaria nos retrata décadas y décadas de una política económica y social errada en nuestro país. Una cantidad incuantificable de recursos se ha destinado en este lapso, pero no han alejado a poblaciones y comunidades completas de esta condición de marginalidad.

Pareciera que el hambre corre en un sendero paralelo en la historia de nuestro país y los gobiernos han sido incapaces de atender esta necesidad primaria de los seres humanos. Porque es tan paradógico que mientras el campo es abandonado y México vive una insuficiencia alimentaria, no hay proyectos productivos, ni especialistas al frente para cambiar el rumbo.

México importa el 70% del maíz que consume, entonces ¿por dónde debe empezar una cruzada contra el hambre?

Hay medidas que se tienen que tomar de forma urgente para llevar los alimentos a los necesitados; además de proyectos de largo plazo que deben de sustentarse en la investigación, una verdadera política de Estado que saque de la miseria a los campesinos y junto a los otros 50 millones de mexicanos.

No se le ha dado el valor a las investigaciones y estudios que hacen las universidades y los especialistas; una y otra vez el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro, ha dicho que sin educación no hay futuro y a los gobernadores les recalcó que la pobreza se perpetúa sin educación.

El pilar para hacer que las cosas cambien en el país es la educación. En el Distrito Federal el proyecto de izquierda ha procurado atender las necesidades básicas de la población, pero también se considera fundamental la formación académica por eso los programas de becas a estudiantes para acompañar a las familias en este esfuerzo de formar y sacar adelante a las hijas y los hijos.

En la ciudad de México los comedores populares son una opción para las familias más necesitadas, los programas de apoyo a madres solteras y mujeres trabajadoras son una red de protección, así como las becas a estudiantes de preparatoria, que han demostrado su efectividad para combatir la deserción escolar.

En el país de cada 100 niños que ingresan a primaria sólo 46 llegan a la secundaria, de ellos sólo 24 cursan la preparatoria y de esos poquitos sólo 10 pueden tener estudios universitarios.

Todo esto va de la mano con la situación económica familiar.
El DF no se puede aislar de los problemas que tiene el país, pero sí hay un compromiso real para enfrentarlos y buscar una solución. Por ejemplo, esta semana en la delegación Iztapalapa, la más poblada de la ciudad, arrancó un programa muy interesante para retener a estudiantes de secundaria en las aulas.

La meta es atender a 84 mil 960 jóvenes, beneficiar al 100% a estudiantes de secundaria con una beca mensual, el incentivo económico permitirá abatir la deserción. El presupuesto que destina la demarcación en este programa es un recurso que se invierte en la gente, en el bienestar de las y los jóvenes.

Este tipo de programas merecen un reconocimiento porque es inaceptable como representantes populares que los estudiantes encuentren más atractivo un trabajo en la informalidad, la delincuencia, las adicciones que ir a la escuela. Estamos obligados a hacer algo, no podemos voltear a mirar a otro lado cuando los problemas están ahí. La pobreza, la inseguridad, la falta de de sarrollo sólo se van a resolver con educación.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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