Tenemos la obligación de actuar

Tenemos la obligación de actuar

¿Qué hemos hecho, qué no hemos hecho como sociedad y como autoridades para que llegáramos a este punto donde hay niños sicarios y las madres tienen que perseguir a los secuestradores de sus hijos para hacer justicia?

Los hechos ocurridos en la semana que concluyó generan tanta desesperanza que nos obligan a hacer algo desde nuestro entorno, no nos podemos quedar paralizados, necesitamos actuar para que las cosas cambien.

Escuchar al niño de 14 años apodado El Ponchis decir que degolló a cuatro personas sin inmutarse, nos hace pensar en cuántos niños y jóvenes como él son reclutados por el crimen organizado.

Sabíamos las historias de los niños de la guerra, nos estremecían los relatos de como en El Salvador el ejército reclutaba a los menores y los esfuerzos de las madres para evitarlo; en Sierra Leona cómo barrían poblados levantando niños para llevarlos al combate; las imágenes de pequeños en las FARC le dieron la vuelta al mundo.

Vimos a los niños víctimas en las guerras, pero ahora estamos frente a un fenómeno social que afecta a todo el país. La crudeza de saber que hay más de 7 millones de jóvenes expuestos porque el país no les ofrece alternativas, permite que bandas criminales hagan de los niños y los jóvenes sus sicarios.

La ley protege a los menores de edad y eso es una garantía para los cárteles, tener a sus sicarios poco tiempo en la cárcel, lo peor es que el sistema mexicano está muy lejos de ser un centro de rehabilitación tanto para menores como para adultos.

En el Senado de la República está la reforma para modificar las sanciones a los menores infractores, particularmente los que están relacionados con el crimen organizado.

Leíamos cómo la especialista en Neuropsicología de la UNAM Feggy Ostrosky se refería a la maldad, a la predisposición del cerebro para no tener emociones de empatía o culpa, que se disparan por el entorno, en este caso El Ponchis es un joven sin padres, que no va a la escuela, que tiene una madrastra fuera del país, es decir tiene toda una combinación de variables.

Ostrosky comentaba que no hay cura para la psicopatía, El Ponchis es un psicópata y este niño tendrá que hacer alarde de sus delitos para poder sobrevivir en la reclusión. Entonces entramos a un círculo vicioso que se debe romper.

La otra historia fue la de Isabel Miranda, quien desde el 2005 persigue a los secuestradores de su hijo Hugo Alberto Wallace. Este fin de semana uno de los integrantes de la banda que lo asesinó narró la muerte del joven empresario. Entonces volvemos al tema de la maldad, el comportamiento que se desata sin que nadie de su entorno les ponga un freno, porque Jacobo Tagle tiene 31 años.

Estos dos casos nos dejan al desnudo lo que no hemos hecho; lo que sí estamos obligados a hacer es atender a las familias, no pueden crecer los niños y jóvenes en el desamparo, hay muchos programas sociales federales que requieren una revisión integral para medir su efectividad, de acuerdo con el Banco Mundial el número de pobres en México creció, de ser 50.6 millones en 2008, aumentó a 54.8 millones en 2009.

Entonces necesitamos programas sociales que verdaderamente reduzcan la pobreza, una verdadera rehabilitación en cárceles y reclusorios. ¿Pero qué estamos haciendo desde nuestro espacio? Aquí en el Distrito Federal a título personal creo en la prevención. Es necesario hacer algo para atender el ahora, porque la descomposición aquí está, pero también hay que evitar que sigamos condenando a más generaciones.

Prevención, sí ¿pero cómo? Para empezar, con programas sociales en la capital que realmente apoyen a las familias, para que los niños y jóvenes no dejen la escuela, que las madres trabajadoras sean apoyadas, la recuperación de espacios públicos para el esparcimiento, generación de empleo, atajemos la maldad.

Tenemos una iniciativa contra las adicciones porque todo aquel que consume drogas su dinero va directo a las arcas de los cárteles, entonces rompamos su ciclo de mercado.

Acerca de 

Presidenta Nacional del Partido de la Revolución Democrática (@PRDMéxico). Ciudadana comprometida con México.

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