9 de cada 10 trabajadoras del hogar, sin protección a derechos laborales

9 de cada 10 trabajadoras del hogar, sin protección a derechos laborales

“Urge terminar con el rezago en el que permanecen y garantizar derechos”,

Alejandra Barrales

Las trabajadoras del hogar están consideradas un sector desprotegido en México, ya que no gozan de derechos de salud, pensión, ahorro, alimentación ni vivienda digna, señala el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).

Además, destaca que es prácticamente inexistente el porcentaje de trabajadoras del hogar que cuentan con un documento donde se avale el carácter de su relación laboral.

Entre las violaciones a los derechos laborales de las trabajadoras del hogar, figuran: jornadas de trabajo que exceden lo establecido en la ley, sin remuneración extra.

Según datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis 2010),  nueve de cada 10 trabajadoras del hogar no cuentan con un contrato laboral y los principales derechos laborales vulnerados son la falta de seguro médico, no contar con vacaciones, no poder ir a la escuela, no recibir aguinaldo ni tener horarios fijos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), las trabajadoras del hogar en México aportan 22 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

La población ocupada en México dedicada al trabajo doméstico remunerado en hogares particulares alcanzó poco más de dos millones 200 mil personas y es una actividad primordialmente femenina.

¿Por qué es importante esta fecha?

El 30 de marzo se celebra el Día Internacional de las Trabajadoras de Hogar. Se trata de una ocasión para reivindicar los derechos de miles de trabajadoras, en un sector que está sujeto a una grave precariedad laboral, en la que cabe destacar que no existe el derecho al subsidio por desempleo.

La OIT prioriza para esta ocasión la problemática de millones de niñas, niños y adolescentes que sigue trabajo en el servicio doméstico, prácticamente sin mejoras en su condición pese al paso de los años, desde que los países adherentes a los pactos de OIT, reconocieron la importancia de enfrentar el problema. Para la OIT, particularmente en América Latina, se sigue continuando con la explotación de niñas y niños, bajo la excusa de que son “protegidos” de formas distintas de abandono, o de la pobreza.

Millones de niñas en edad de asistir a la escuela, o al secundario, siguen teniendo que priorizar su trabajo en hogares ajenos por lo general, antes de estudiar, en la mayoría de los casos a cambio de solo la comida, una cama, y en el mejor de los casos los útiles escolares para poder estudiar lo básico. Niñas y niños, sometidos a trabajo doméstico, están expuestos a ser acosados sexualmente o ser víctimas de violencia en sus distintas manifestaciones.

De acuerdo con la OIT, en América Latina hay más de 14 millones de mujeres que trabajan remuneradamente para una familia, una de las ocupaciones con peor calidad del empleo: extensas jornadas de trabajo, bajas remuneraciones, escasa cobertura de seguridad social y alto nivel de incumplimiento de las normas laborales.

La OIT apunta en este nuevo 30 de marzo a que los medios de comunicación atiendan el tema de las trabajadoras del hogar, con focalización en la problemática de niñas, niños y adolescentes que se ven en la obligación de trabajar en servicio doméstico, ayudando a hacer visible un problema que en muchas sociedades, se mantiene aparentemente invisible. La formación de gremios y asociaciones, la lenta profesionalización de la actividad y los derechos ganados por las trabajadoras del hogar en cada país -salario justo, seguridad social obligatoria y día de descanso semanal- son grandes avances a recordar en la jornada, pero ello debe incidir directamente en la protección de menores de edad que trabajan en la actividad.

Para diferenciar las labores domésticas que se realizan en casa, generalmente no remunerado y realizado por integrantes de la familia, las trabajadoras del hogar han definido que se les denomine de esa manera, precisamente porque lo que exigen en primera instancia es que se les reconozca como trabajadoras y que en correspondencia con esta condición, tengan acceso igual al goce de los derechos como cualquier trabajador y trabajadora.

Convenio 189

El 16 de junio de 2011, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó el Convenio 189 y la Recomendación 201 sobre trabajadoras y trabajadores domésticos.

Con excepción de Panamá y El Salvador, los gobiernos latinoamericanos (incluido México) votaron a favor del Convenio 189 y la Recomendación 201.

El primero garantiza la protección laboral mínima que deben tener las y los trabajadores domésticos, en igualdad de condiciones con las demás personas, además de que deja un margen de flexibilidad considerable para su aplicación.

La Recomendación 201, en tanto, aporta orientaciones prácticas para concretar las obligaciones plasmadas en el Convenio 189, al que complementa.

La reforma constitucional en materia de derechos humanos de 2011 (promulgada cinco días antes de la aprobación del Convenio 189 en Ginebra), establece que todas las autoridades en el ámbito de su competencia tienen que garantizar los derechos humanos y eso también se refiere al ámbito laboral.

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