Brecha salarial por género… ¿en qué punto estamos?

Brecha salarial por género… ¿en qué punto estamos?

La diferencia salarial entre hombres y mujeres en todo el mundo es un tema que a pesar de los avances conseguidos en las últimas décadas, es una brecha en la que aún falta mucho por trabajar.

Las disparidades de género en los ámbitos económico y social ha sido tema de académicos y políticos y México no es la excepción.

En el marco del Día Internacional de la Mujer es necesario recordar el caso de México por varias razones. La primera razón es que de acuerdo con el índice de brechas de género globales de entre los 56 países estudiados, México se encuentra en el lugar 52, sólo por encima de India, Corea, Jordania, Pakistán, Turquía y Egipto.

De acuerdo con un estudio del Centro de Estudios Económicos del Colegio de México (2013), del subconjunto de países analizados, el nuestro se encuentra en el último lugar de América Latina en cuestiones de igualdad de género.

Según señala el documento, otra de las razones por las que es importante su análisis es que a pesar de su nivel de desarrollo, las tasas de participación laboral de las mujeres mexicanas se encuentran dentro de las más bajas de la región y del mundo; sin embargo, dicha participación ha aumentado considerablemente en las últimas décadas pasando del 22% en 1990 al 40% en 2010 de acuerdo a datos censales.

Por último la brecha salarial de género ha ido creciendo en los últimos 30 años, pero poco se sabe del rol en dicha dinámica del sesgo de selección en la participación laboral de las mujeres, así como del comportamiento de la brecha a lo largo de la distribución y su evolución en el tiempo.

El estudio realizado por el Colegio de México explica que las brechas salariales de género demuestran que por ejemplo en 1984 las mujeres en el país ganaban 23.3% menos que los hombres, para 1989 la cifra aumentó a 28.4% y para 1992 bajó a 25.3%.

Estadísticamente por décadas, en 1990 las mujeres percibían 20% menos que los hombres, en el 2000 14% menos y para 2010 11% menos.

En la mayoría de países, independientemente del nivel de ingresos, las mujeres tienen una responsabilidad desproporcionada con respecto a las labores domésticas y de cuidados a otras personas, mientras que los hombres trabajan principalmente en ocupaciones de mercado.

Cuando se suman todas las actividades, las mujeres suelen trabajar más horas que los hombres, lo que tiene consecuencias para su ocio y bienestar.

De acuerdo con el último dato del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) correspondientes a 2011, en México las mujeres ganan, en promedio, entre cuatro y 12 por ciento menos sueldo que los varones.

Más trabajo pero no remunerado

Las mujeres en nuestro país son quienes realizan la mayoría del trabajo no remunerado, ya que representa el 15% del Producto Interno Bruto (PIB); no obstante, aquellas cuyo trabajo recibe una retribución perciben salarios 5% por debajo del de los hombres.

El último informa de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señala que las mujeres perciben un salario 16% menor que los hombres, mientras que en el caso de las mejor remuneradas perciben 21% menos que sus colegas masculinos, entre los países miembros del organismo.

La OCDE sostiene que las diferencias de género existen en gran parte porque las mujeres siguen con la carga de las tareas no remuneradas pero inevitables de la vida doméstica diaria, lo cual –en países menos desarrollados– las hace más propensas a no tener educación o formación técnica y a emplearse en el sector informal.

Incluso en los casos en que las mujeres llevan a cabo una mayor proporción de trabajo en el mercado, siguen siendo ellas las principales responsables de prestar cuidados a otras personas y de las labores domésticas, y esos patrones se acentúan después de casarse y ser madres.

Además, las mujeres siguen ejerciendo oficios o profesiones como secretarias, trabajadoras domésticas, cuidadoras, enfermeras, maestras,  que la sociedad no valora, porque siempre se han asociado con el espacio doméstico.

El hecho de que las mujeres soporten el peso del trabajo no remunerado del hogar y del cuidado de los niños hace que tiendan a trabajar un menor número de horas. Asimismo, trabajan generalmente en sectores y ocupaciones donde pueden conciliar su vida laboral y familiar. Como resultado, las mujeres tienden a desempeñar trabajos a tiempo parcial, y tienen mayores probabilidades de ser contratadas en empleos con baja remuneración y de no ser designadas para puestos de responsabilidad.

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Brecha salarial en el mundo

En promedio, en América Latina más mujeres se gradúan de carreras universitarias en comparación que los hombres. Sin embargo, la mayoría no se enfoca en especialidades que a nivel mundial son mejor remuneradas.

A nivel regional, los sectores en el que tienen menor presencia (a pesar de estar mejor pagados) sigue siendo muy bajo. Por ejemplo, las direcciones o altas gerencias es un sector en el que aún sigue reservado para los hombres. En este caso, es importante señalar que un amplio margen de aquellas mujeres que llegan a acceder a puestos gerenciales, sacrifican o declinan fungir otros roles como ser madres, debido a la alta exigencia en tiempo que éstos requieren.

Áreas como la computación, la arquitectura, ingeniería, puestos de gobierno y las ciencias son ramas en las que apenas cuentan con un porcentaje menor.

Las cosas en Europa no son mucho mejor. Por ejemplo, la tasa media de empleo entre las mujeres es en  torno del 63%, frente al 75% de los hombres con edades comprendidas entre los 20 y los 64 años.

Las mujeres constituyen la mayoría de los trabajadores a tiempo parcial de la UE. Un 34.9% de mujeres trabajan a tiempo parcial, frente a solo el 8.6% de los hombres.

Tradiciones y roles de género

Los roles de género y las tradiciones juegan un papel sumamente importante en las sociedades. Además, éstos pueden influir directamente en los papeles que juegan en la sociedad, como por ejemplo al momento de elegir un oficio o estudiar una profesión.

Hay estudios que demuestran que las mujeres que ocupan puestos de alto nivel en sectores con predominio femenino reciben salarios considerablemente más bajos que las mujeres situadas en lo alto del escalafón en sectores típicamente masculinos.

A esto hay que sumarle que la brecha salarial se incrementa cuando las mujeres tienen hijos y trabajan de medio tiempo. Las mujeres ocupan más tiempo que los hombres en las tareas domésticas y el cuidado de los hijos y el esposo, aunque muchas veces también el de algún familiar enfermo o de edad avanzada.

Además, aunque los hombres pasan más horas que las mujeres en el lugar de trabajo, si se suman las horas de trabajo remuneradas y no remuneradas que realiza una mujer, el resultado es una jornada laboral considerablemente más larga que la de los hombres.

Efectos tiene la brecha salarial

El impacto que la brecha salarial tiene varios efectos negativos sobre las mujeres que obtienen menos ingresos a lo largo de su vida. Por ejemplo, alcanzan pensiones más bajas y un mayor riesgo de pobreza en la tercera edad.

En 2012, el 21.7% de las mujeres a partir de 65 años estaban en situación de riesgo de pobreza, frente al 16.3% de hombres de la misma edad.

También repercute negativamente en el desarrollo de sus carreras profesionales, su formación, su derecho a una pensión y sus prestaciones por desempleo.

Beneficios de eliminar la brecha salarial

Prácticamente existe el mundo la misma proporción de mujeres que de hombre, bajo esa lógica, una mayor igualdad salarial entre ambos produciría beneficios sociales y económicos en general.

La eliminación de la brecha salarial también contribuiría a reducir los niveles de pobreza y a aumentar los ingresos que reciben las mujeres a lo largo de su vida; evitaría el riesgo de que las mujeres cayeran víctimas de la pobreza a lo largo de su vida laboral, y se reduciría el riesgo de pobreza tras la jubilación.

No hay que olvidar que las mujeres tienen cada vez mayores expectativas respecto a su vida personal y profesional, y en tanto tengan mayores oportunidades para desarrollarse, en beneficio para las empresas será inversamente proporcional.

Los empleos de calidad son cruciales para poder construir un entorno de trabajo positivo en que a todos los trabajadores se les valore por su trabajo.

Acerca de 

Licenciada en Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona, especializada en Maestría en Medios, Comunicación y Cultura.

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