Pronto se reflejará nuestro compromiso con las mujeres; no es momento de bajar la guardia

Pronto se reflejará nuestro compromiso con las mujeres; no es momento de bajar la guardia

Los logros de las mujeres para que se revalore su papel en la sociedad y el reconocimiento de nuestros derechos ha sido constante durante décadas, sin embargo este proceso no ha sido equitativo en la sociedad, ni en el país, ni en la región.

Lo ideal sería que cada paso hacia adelante que se da por las mujeres comprometidas con el género en el terreno de las políticas de gobierno, ámbito legislativo, empresarial, laboral, académico, el hogar y el espacio público cambiara los viejos esquemas y patrones de comportamiento de imposición, sumisión, control y violencia, pero no ha sido así.

Las cifras no mienten, en un informe elaborado por INEGI en el 2012 sobre la Población Económicamente Activa (POE), de los 18 millones 200 mil mujeres que trabajan, el 60 por ciento, es decir, 11 millones lo hacen en la informalidad con salarios bajos, sin prestaciones sociales y tampoco derechos laborales.

Pero la situación no cesa ahí ya que el resto 7 millones 200 mil mujeres que laboran en la formalidad, se encuentran en los sectores: comercio, de servicios, vendedoras, profesoras, enfermeras y cuidadoras de niños, los cuales son considerados por algunas porciones la sociedad, por desgracia, de baja productividad.

En el ámbito social los resultados encienden los focos rojos ya que la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2011, revela que el 47 por ciento de las mujeres han sido víctimas de un incidente de violencia por parte de su novio, compañero o esposo en algún momento de su relación. Las cifras recabadas por el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) concluyeron que durante el pasado sexenio se cometieron 4 mil 112 asesinatos de mujeres en sólo 13 entidades del país.

Un informe de la Relatora Especial de las Naciones Unidas, durante su visita oficial a México en 2010, concluyó que el acceso a la justicia para las mujeres en nuestro país está en un limbo judicial , y esto fue valorado de acuerdo a la información recabada sobre los casos de violencia de género en donde los agentes de las procuradu rías presionaban a las víctimas para que se desistieran de continuar con sus denuncias y resolverlas mediante conciliaciones o mediaciones. Y peor aún, con la medición de la pobreza en México realizada por el Coneval, encontró que 53.7 millones de mexicanos viven en condiciones de pobreza multidimensional,

de los cuales 27.6 millones son mujeres y de esa cifra 6.4 millones viven en una situación de pobreza extrema. Las cifras son alarmantes y desalentadoras, pero no es el momento de bajar la guardia y pensar que el futuro para las mujeres es incierto o poco alentador, todas debemos redoblar los esfuerzos, defender nuestros derechos y reconocer los avances. Si bien es cierto que las oportunidades de trabajo, desarrollo social, acceso ala justicia son desiguales en nuestro país y no responden a lo que las mexicanas verdaderamente aportamos al país, es necesario mantener una tarea permanente para reducir esta brecha de desigualdades.

Y cómo se podrá avanzar y ganar en esta lucha, sin duda alguna será generando políticas a favor de la inclusión, igualdad, equidad y mayores sanciones a quienes ejerzan la violencia en contra de las mujeres. Desde el Senado de la República tenemos

un compromiso con las mujeres que pronto veremos reflejado en el diseño de políticas públicas en materia de género, porque queremos que la presencia de las mujeres en espacios de poder incida realmente en la calidad de vida de todas. Por principio de cuentas, hemos detectado la necesidad de complementar aspectos contenidos en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en lo relativo a la reeducación integral del agresor.

No hay razón para la tolerancia ni excusas para que no exista un marco jurídico que tutele el derecho humano de las mujeres a una vida libre de violencia, en la que los principios rectores sean la libertad, la igualdad y la seguridad. También es conveniente reconocer que se hemos logrado alcanzar importantes triunfos en materia de derechos humanos, pero aún no son suficientes, sin embargo estamos en la dirección correcta.

La batalla que hemos dado las mujeres mexicanas ha sido larga, reconocida y con buenos resultados, prueba de ello es que en nuestra ciudad, el Distrito Federal si hace la diferencia a nivel nacional. Aquí las mujeres estamos acostumbradas a levantar la voz para exigir nuestros derechos, denunciar los abusos y arbitrariedades. Con las mujeres, la izquierda ha gobernado la ciudad 15 años con una perspectiva de género, se han creado alrededor de 350 programas sociales, contamos con leyes de avanzada en materia de reproduccióny derecho a decidir, institutos que protegen a la mujer y apoyo para madres solteras, entre otros logros.

Pero no por ello hay que conformarse, los avances son importantes y los objetivos, son alcanzables, por eso debemos comprometernos las mujeres con las mujeres, contribuir en los cambios de percepción con nuestra generación y las que vienen atrás. De lo que se trata es construir una comunidad que asuma la igualdad y respete la diferencia. No vivimos en el mundo ideal, pero estamos construyendo el andamiaje que permita caminar en un puente de respeto y libertad.

Acerca de 

Licenciada en Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona, especializada en Maestría en Medios, Comunicación y Cultura.

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