La lucha de la mujer por un país más igualitario

La lucha de la mujer por un país más igualitario

“Gracias al activismo de millones de mujeres, en estas elecciones crecerá la participación femenina en los cargos de elección popular. Las mujeres integran más de 50% de los padrones electorales, votan y participan más en tiempos electorales”, Alejandra Barrales.

Hoy en día las mujeres en México pueden votar y ser votadas para un cargo de elección popular, pero eso se logró gracias a la lucha de cientos de mujeres que pugnaron por un país más igualitario.

Para la década de 1950, muchas mujeres sufrían un severo nivel de represión familiar que les impedía acudir a las urnas, y otras simplemente reproducían los designios que los “hombres” de la casa les sugerían que debían manifestar. Se considera que es hasta los años setenta cuando en realidad las mujeres empezaron a ejercer su derecho ya que en el mundo se daba una revolución ideológica y política, como consecuencia de la filosofía de la liberación.

Y aunque en años anteriores ya existían indicios del derecho del voto para la mujer no se fue reflejado hasta el 6 de abril de 1952 cuando más de 20 mil mujeres se congregaron en el Parque 18 de Marzo en la Ciudad de México quienes exigieron al entonces candidato presidencial Adolfo Ruiz Cortines que cumpliera su promesa de promulgar en la Constitución el derecho del voto para las mujeres.

Un año después de ese histórico mitin, el 17 de octubre de 1953, Ruiz Cortines (ya como presidente) cumplió su palabra y promulgó las reformas constitucionales que otorgaron el voto a las mujeres en el ámbito federal. Se cumplía así un sueño, se consumaba una lucha y comenzaba otra que aún no ve final: la pelea por la ciudadanía plena de las mexicanas.

Los inicios del voto de la mujer en México

En México los primeros antecedentes del voto datan de 1923 en Yucatán, aunque hubo peticiones desde 1916. Yucatán reconoció el voto tanto municipal como estatal en 1923, con tres mujeres electas para diputadas al congreso estatal: Elvia Carrillo Puerto, Raquel Dzib y Beatriz Peniche de Ponce; además Rosa Torre fue electa para regidora en el ayuntamiento de Mérida. Sin embargo, cuando el gobernador Felipe Carrillo Puerto murió asesinado en 1924, las cuatro tuvieron que dejar sus puestos.

En San Luis Potosí, las mujeres obtuvieron el derecho a participar en las elecciones municipales en 1924 y en las estatales en 1925 pero este derecho se perdió al año siguiente. En Chiapas, se reconoció el derecho a votar a las mujeres en 1925.

En 1937 Lázaro Cárdenas envió una iniciativa de reforma al artículo 34 de la Constitución, que permitiría votar a las mujeres. La iniciativa fue aprobada por ambas cámaras y por las legislaturas de los estados, sólo faltaba el cómputo y la declaratoria para su vigencia. Esta parte nunca se concluyó porque dentro del Partido Nacional Revolucionario, antecedente directo del PRI, se argumentó que el voto de las mujeres “podría verse influenciado por los curas”.

Diez años después, el 17 de febrero de 1947 durante la presidencia de Miguel Alemán se publicó en el Diario Oficial la reforma al artículo 115 de la Constitución que concedía a las mujeres el derecho de votar pero sólo en las elecciones municipales. Esta medida se consideró como un gran avance ya que les daba un lugar a las mujeres en la vida política del país aunque fuera uno muy restringido. En una de las primeras jornadas electorales en Chiapas a finales de ese mismo año, la mujer mexicana finalmente ejerció éste derecho.

Cuota de género

Durante una sesión solemne en el Congreso de la Unión para conmemorar los 50 años del voto femenino, se hizo un llamado para modificar la ausencia de equidad y la exclusión de los espacios de tomas de decisión.

Tuvieron que pasar 61 años para que se decretara la Ley General de Partidos Políticos, en la que se les impone nuevas obligaciones, algunas como implementar la estricta paridad de género que mandata la Constitución por iniciativa presidencial.

Para estas elecciones de 2015 es una obligación que los partidos designen 100 de las 200 fórmulas de representación proporcional a mujeres y 150 de las 300 de mayoría relativa deberán ser competidas por hombres. Es decir, cada partido o coalición deberá asignar 250 candidaturas para cada género.

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El equipo de Alejandra Barrales

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