Brasil entre los paises de América Latina con mayor cifra de violaciones

Brasil entre los paises de América Latina con mayor cifra de violaciones

Brasil se convirtió en foco rojo luego de que hace un par de meses una menor de edad, sufrió una violación colectiva, hoy existen datos que revelan la situación de las mujeres que viven en las favelas y quienes son las que padecen en  su mayoría este tipo de abuso.

Sofia, una ama de casa que vive en una favela de Niterói, municipio vecino a Río de Janeiro, sufrió un duro golpe cuando descubrió hace dos años que su hija Laís (ambos nombres son ficticios), entonces de 12 años, había sido violada repetidamente por su padrastro desde los seis. Jamás lo sospechó. En cuanto se enteró, decidió separarse y denunciar el caso a la policía. Decisiones difíciles que tomó para darle a su hija la protección que ella misma nunca recibió durante su propia infancia. Porque cuando Sofia era niña también fue violada dentro de su casa. “Mi madre murió cuando yo tenía cuatro años. Fui a vivir en la calle, pero luego una mujer me acogió en su hogar. Años después, su marido me violó. Entonces volví a la calle”, cuenta.

Se prostituyó. Cayó en la droga. Volvió a sufrir violaciones —muchas veces colectivas— de los narcotraficantes de Niterói. “A veces las niñas acceden porque quieren sentirse más importantes en la favela, que las demás les tengan envidia. Es normal, yo también era así”, explica. “Pero ellos eran muy violentos. No te podías negar. De lo contrario, nos hubieran matado”.

La historia de Sofia, hoy con 33 años y cuatro hijos, es la historia de otras muchas brasileñas que, como ella, fueron violadas repetidas veces tanto dentro como fuera de casa. Un estudio del Gobierno brasileño estima que se producen 527.000 violaciones cada año en el país, pero que solo el 10% son notificadas. Y cerca del 70% de los abusos son cometidos dentro de casa.

Lo diferente del caso de Sofia y de otras mujeres que viven en las favelas es la manera de enfrentarse a estos abusos. Ellas deben luchar contra la violencia de los narcotraficantes que hacen y aplican las leyes en esas zonas; a la indiferencia de las autoridades policiales que, en su mayoría, las culpan a ellas; y a la falta de apoyo y de conocimiento de sus familias. “En la pirámide social, la mujer negra, joven y pobre es la más vulnerable. El acceso a la información y servicios es mucho más precario. Y en Brasil, el lugar que ocupa en la sociedad es importante a la hora, incluso, de ser atendida en una comisaría”, explica la asistenta social Erika Carvalho, que coordina las actividades del Centro de Atención a las Mujeres de la Favela de Maré, en Río de Janeiro.

Con información de El País

 

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