¿Cuál es el método de los mejores maestros del mundo?

¿Cuál es el método de los mejores maestros del mundo?

Hace apenas unos días, la pedagoga estadounidense Nancie Atwell fue galardonada con el Global Teacher Prize, también conocido como el premio Nobel de los profesores, que además está dotado con un millón de dólares.

Atwell es la fundadora del Centro para la Enseñanza y el Aprendizaje en Maine, en la costa este americana, donde ha conseguido que sus estudiantes lean un promedio de 40 libros al año, cuando lo habitual en Estados Unidos es entre seis y ocho.

El truco “consiste en dejar que el niño elija, que lea para que luego escriba bien”, aseguró esta docente, que trabaja desde 1973 y que es autora de diversos libros sobre educación, entre ellos el superventas ‘In the Middle’, que hace unos años se convirtió en libro de referencia para muchos maestros en EU.

“DAR VALOR A LA EDUCACIÓN”

Según explican sus promotores, el Global Teacher Prize no solo busca reconocer el trabajo de unos profesores concretos, sino que también quiere servir para “dar valor a la educación, para que toda la sociedad, en su conjunto, tome conciencia de lo importante que es que la gente se forme, en la infancia y a lo largo de la vida”, según explica Sunny Varkey, un profesor de origen indio, afincado desde 1959 en Dubái, que hizo fortuna enseñando inglés a los árabes cuando estos acababan de descubrir sus pozos de petróleo.

Ahora este profesor de idiomas es propietario de la red de colegios GEMS, con centros abiertos en el Reino Unido, la India, los Emiratos Árabes y en varios países en vías de desarrollo. Para Varkey, que se presenta como filántropo, uno de los objetivos del galardón es conseguir que “se hable de educación en las esferas públicas”.

ARROPAR A LOS MAESTROS

El galardón, al que para esta primera edición se presentaron más de 5 mil candidatos de 127 nacionalidades distintas, tiene aún un tercer propósito: arropar a los maestros, mostrarles el apoyo de la sociedad “y contribuir a que crezca su autoestima”, subraya Varkey. Es muy importante, prosigue, que el docente no se resigne, que siga trabajando a pesar de las dificultades. Que sea, si hace falta, un profesor a contracorriente.

Tras quedar finalista en el Global Teacher Prize, César Bona, aragonés de 42 años, también ha querido compartir su experiencia publicando La nueva educación (Plaza & Janés). Para dar a conocer sus técnicas y animar a sus colegas a llevar a cabo sus propias ideas educativas, Bona ha abierto un paréntesis en su trayectoria como docente, que ha ejercido en escuelas públicas de España–una de ellas en un barrio desfavorecido– y en municipios rurales.

“Ser maestro es mucho más que meter datos en la cabeza”, sentencia con su contagioso entusiasmo. Acaso su mejor arma. Con los alumnos del pequeño municipio de Muel (Zaragoza), Bona creó la primera protectora virtual de animales dirigida por niños, El Cuarto Hocico. La iniciativa obtuvo reconocimiento a nivel mundial y el apoyo de la prestigiosa primatóloga británica Jane Goodall. Con otros estudiantes, montó un vídeo en el que los niños realizaban los sueños de sus abuelos. La experiencia sirvió, además, para reconciliar a los hijos de familias enfrentadas.

El objetivo final de Atwell y de Bona es el mismo. A juicio de la profesora norteamericana, que ha creado su propia escuela, lo importante es que, a través de la lectura, sus alumnos conviertan en “personas más inteligentes, más felices, más justas y más compasivas”. En su centro, abierto a profesores, “hay tiempo de lectura” dentro del horario lectivo. Nancie precisa que no está destinado a una población privilegiada, puesto que incluye a niños con problemas de aprendizaje, dislexia o TDAH.

De niño, César era un alumno tímido, que no se atrevía a participar en clase. Por eso ahora pone el acento en fomentar la expresión oral e implicar a todos. Les hace sentirse importantes –en su aula todos tienen un cargo, desde el jefe de reciclaje al abogado, el historiador o el cabecilla de los sublevados, les coloca en mesas de cuatro sin mirar a la pizarra y les invita a soltar su imaginación, a divertirse aprendiendo.

Eso no significa ausencia de normas. Está prohibido gritar, y las palabras respeto –al profesor y a los compañeros–, empatía y esfuerzo se repiten constantemente. “Es urgente que se incluya la educación emocional en las escuelas”, reflexiona Bona, que destaca una frase del discurso de Atwell al recibir el premio a la mejor profesora del mundo: “Innové sin permiso”. “Suele ser el único camino, pero hay que probarlo”, concluye el aragonés.

Fuente: www.elperiodico.comwww.lavanguardia.com

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