El nuevo rector tiene que tener autoridad moral: Sarukhán

El nuevo rector tiene que tener autoridad moral: Sarukhán

Para José Sarukhán el próximo rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no tiene que ser un Premio Nobel, pero sí una persona con autoridad moral y académica.

En una entrevista concedida al periódico El Universal explicó que quien sea designado por la Junta de Gobierno como rector deberá conocer a su comunidad, tener reconocimiento y autoridad académica, porque en su opinión, son las dos únicas autoridades que funcionan en una comunidad como esa.

“Algunos dicen que tiene que ser un operador político, bueno, depende qué entendemos por operación política, pero sí tiene que ser un operador político hacia el interior”, dijo. 

Para Sarukhán Kermez, el rector debe ser una persona conocedora del país, de sus limitaciones y problemas, así como tener como objetivo que los mecanismos de operación en la UNAM tengan como producto los mejores egresados posibles para este país.

Sobre el papel que debe tener la Universidad en el sistema educativo del país, Sarukhán dijo que debería conformar un sistema mucho más analítico de las cosas del país con el resto de las universidades y aliarse con las que tienen esta forma de pensar, para incidir mejor en la solución de las cosas. Porque la Universidad no sólo tiene la función de aceptar a alumnos que pasen por una serie de procesos y salgan por la otra puerta con un papel en la mano y digan que es licenciado. La preparación debe basarse en el nuevo conocimiento generado en la capacidad de comunicar esa necesidad de inquisición en los alumnos y eso únicamente se hace con un cuerpo importante de investigación.

La Universidad debe aspirar a hacer las cosas con excelencia y hacer que sus estudiantes traten de hacer su propia vida excelente, es el afán de mejorarse permanentemente sin petulancia, sin que sea cosa pretenciosa. Si no se aspira a la excelencia no habría un Einstein, ni premios Nobel, ni marcas en las olimpiadas; claro, hay un solo primer lugar, pero muchos que están en el proceso asumen el reto de superarse y de ahí surgen los grandes hombres y mujeres.

“De otra manera lo que hacemos es eternizar la mediocridad, la simulación y el pensar que así estamos bien, pero en realidad son gente [los egresados] de 5 cuando debería ser de 9 o 10”. Considera que una de las medidas que ayudaría a este objetivo es que en la UNAM no crezca más la población estudiantil, para mejorar el desempeño de los que ya están ahí adentro.

Con información de El Universal

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El equipo de Alejandra Barrales

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