‘El país necesita un quiebre’

‘El país necesita un quiebre’

*Esta entrevista fue realizada por el periodista Miguel de la Vega para el diario Reforma. Aquí les compartimos el texto.

No cualquiera dejaría por voluntad propia la comodidad y los ingresos de un escaño en el Senado. Alejandra Barrales lo hizo. Ahora, como titular de la Secretaría de Educación del DF, está impulsando un nuevo modelo que, de prosperar, cambiaría el paradigma educativo y, de paso, reforzaría su posición en la lista de candidateables para 2018.

¿Qué hacer con los rechazados? Es un problema que no te toca, pero te rebota.

Lo primero es reconocer que durante 10 años no sólo no se ha resuelto sino que ha crecido. Cada vez es mayor el número de jóvenes que reclaman un lugar. Este año, más del 75 por ciento de los que aplicaron para la UNAM y el Poli se quedaron fuera.

¿No es un problema de origen el creer que todos tienen que ser licenciados?

Sí, pero también pasa porque no se les da la garantía a los jóvenes de tener un espacio que, legítimamente, deberían tener para estudiar lo que decidan.

¿Quién se los debería dar? La selección que hace la UNAM, por ejemplo, no está en tu jurisdicción.

¡Claro! Pero los gobiernos estamos para crear oportunidades para la gente. Cuando llegué a la Secretaría, me planteé dos niveles para enfrentar el asunto: el primero, contener el problema y, el segundo, llevar a cabo un ejercicio atípico de coordinación con universidades privadas y públicas.

¿Cómo hiciste para apaciguar las protestas que en otros años fueron muy ruidosas en términos mediáticos?

A los jóvenes se les dijo que les íbamos a generar alternativas. La gente no sale a protestar y a marchar porque le encante hacerlo.

Hay quienes viven de eso…

Pero cuando verdaderamente hay razones de fondo, la gente sabe esperar si ve que hay posibilidades de resolverlo, que vas a trabajar en alternativas. La gente quiere soluciones, no marchas.

¿Y qué lograron?

Un plan emergente con 25 mil lugares que generamos con este esquema de coordinación con las universidades.

¿Para becas?

Son diferentes modalidades, tanto en línea como presenciales. El bachillerato, por ejemplo, un gran número tendrá la oportunidad de cursarlo en línea, algunos con la UNAM, otros con el Politécnico. También aumentamos la matrícula de nuestras propias preparatorias en 2 mil 500 lugares.

¿Cómo fue el acuerdo con las universidades privadas?

Es un incentivo fiscal para que el predial y otros servicios los paguen en especie con becas al 100 por ciento. Para este ciclo escolar tenemos 900 becas en universidades privadas.

¿Y eso acaba con el problema?

La intención es revertir el problema, ir al fondo. Y un asunto clave es lograr que los jóvenes se queden en la escuela. El DF está en los primeros lugares de deserción, sobre todo en bachillerato.

‘No están haciendo la tarea los padres’

¿Por qué abandonan?

La gran mayoría se va por temas de dinero, pero también por embarazos. Es alarmante que ésa sea la segunda razón.

¿Cómo lograr que se queden?

Lo que los jóvenes buscan es que después de la escuela puedan encontrar un empleo bien remunerado. El reto es cómo vinculamos la educación con el empleo. Ahí se inscribe el lanzamiento de lo que llamamos el bachillerato de nueva generación.

¿Están planteando un nuevo modelo educativo?

Estamos complementando el bachillerato al vincularlo al empleo, en función a las diferentes zonas económicas identificadas en la ciudad.

¿Esas cuáles son?

Por ejemplo, el Centro Histórico tiene una vocación económica identificada con servicios. La idea es que del bachillerato podrán salir como técnicos superiores universitarios en turismo, gastronomía, hotelería…

Te van a criticar que estás formando técnicos en lugar de profesionistas.

Ésa es una discusión a la que deberíamos entrarle de manera formal. Es hora de que discutamos la educación, lo que vive el país así lo amerita

¿En qué sentido?

Hay que darle alternativas a los jóvenes. Que puedan ir a la universidad que ellos decidan, pero también es importante conducir de alguna manera la vocación económica de nuestra ciudad.

¿Y existen las condiciones para ese cambio?

Ya se ha hecho en muchos países. Alemania, por ejemplo, tiene un sistema reconocido de formación técnica, y quien lo cursa obtiene un reconocimiento serio.

¿Es hora de valorar a los profesionales técnicos?

Por ahí pasa el debate. Es importante preguntarnos de qué nos sirven formar tantos años de esfuerzo de los padres para que su hijo vaya a la universidad si, al salir, termina trabajando en algo que no fue lo que estudió porque no hay trabajo.

¿El mercado está saturado?

A veces ni mercado hay.

¿Y no habría que preguntarle a los jóvenes qué quieren?

Hay que abrir un espacio para escucharlos, pero también hay que escuchar a los empresarios, al gobierno, a los propios maestros y también ver qué se ha hecho en el mundo.

¿No se trata de inventar el hilo negro?

Está demostrado que los países que han brincado las crisis, los que se han transformado, pasaron primero por la transformación de modelos educativos.

Eso sí sería una reforma educativa

Estaríamos hablando de una verdadera transformación educativa.

¿Por qué no llamarlo reforma?

Reformar es transformar, es cambiar por supuesto.

A la reforma educativa del gobierno federal se le criticó que era sólo una reforma laboral

Es que no terminan por ser reformas. Modifican marcos legales , pero en el fondo no están cambiando las cosas.

Hablar de escuchar a los empresarios en materia educativa es un tabú para la izquierda

Así debiera de ser y yo creo que, finalmente, nuestro planteamiento es que a la gente le vaya bien. Entiendo que eso es lo que buscamos desde la izquierda. Y para que a la gente le vaya bien hay que generar empleo, para lo cual hay que escuchar a los empresarios.

¿Qué harás con la CNTE?

Es importante reconocer el importante papel de los maestros. No podemos hacer como que no existen.

¿Qué pasa si no cambiamos la educación?

Pues nos estaremos dando un balazo en el pie. El país necesita un quiebre.

¿Por qué?

¡Porque ya estamos retrasados! Esto tendría que haber pasado desde hace mucho tiempo. Vale la pena que lo hagamos hoy.

Apenas llegaste al cargo, comenzaron a candidatearte para 2018. ¿Vienes a construir tu candidatura?

Me interesa que en 2018 la gente nos vuelva a dar su confianza con un gobierno de izquierda.

Pero, ¿te ves como candidata?

Seguramente llegará el momento de tomar definiciones, pero eso todavía esta lejos.

¿Pero sí quieres?

Yo siempre he querido que esta ciudad le vaya bien.

En caso de que buscaras ser candidata, tienes la ventaja de ya haber pasado por ese proceso, aunque hayas perdido

Más que una ventaja es una realidad. Es parte de mi historia y, claro, es una experiencia de la que sales caminando de otra manera.

¿En qué te cambió la llegada de tu hija?

En todo. Te replanteas muchas cosas y te hace ver la vida con otros ojos. Te obliga todo el tiempo a la empatía. Hoy, cuando una mamá me pide ayuda para un hijo que no tiene escuela o está enfermo, no sólo me mueve, sino que me duele.

Más allá de candidaturas, ¿cómo te gustaría graduarte de la Secretaría de Educación?

Me encantaría que se dijera: “Cuando Alejandra estuvo logramos que todos los jóvenes tuvieran un lugar en la escuela”.

¿Todos? Te estás poniendo muy alta la vara

Eso es transformarle la vida a la gente. Para eso es el poder.

Entrevista publicada en el diario Reforma

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El equipo de Alejandra Barrales

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