El poder de un tatuaje

El poder de un tatuaje

Por décadas se han estigmatizado los tatuajes, ya que se le asocian casi siempre con el vandalismo; sin embargo, el artista colombiano Fabián Henao le ha dado un singular sentido a los tatuajes.

En su país natal inició hace una semana una campaña Pinta esperanza, a través de la cual ofrece a las mujeres que han sido víctimas de cáncer recobrar su autoestima.

Su método se basa en el tatuado de pezones y areolas de aquellas mujeres que debido a las cirugías los perdieron. Tras darse a conocer su trabajo pasó de tener dos mil a 37 millones de seguidores en Facebook y su blog en solo dos días.

Y ha tenido tal impacto a escala internacional que en su agenda tiene programado visitar México, en los primeros días de noviembre, para tatuar de manera gratuita a por lo menos 50 mujeres que deseen desaparecer esas cicatrices que les dejó la mastectomía.

 

Víctima de censura

El pasado 1 de septiembre Fabián Henao publicó en su cuenta de Facebook que la foto que utilizaba para promocionar su campaña había sido reportada por lo que fue borrada de la red.

Henao lamentó la censura a la imagen y aseguró que buscará la manera de no ser censurado.

En la imagen eliminada, que a continuación se muestra, se observa el trabajo terminado de Henao en una sobreviviente de cáncer.

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El poder de un tatuaje

Crear ilusión óptica, en eso consiste su arte, con ello logra que en esos senos previamente reconstruidos tras someterse a un largo proceso de quimioterapias, de tratamientos y de mutilación, se vea que hay volumen, coloración y pigmentación.

Aunque algunas sobrevivientes recurren a la reconstrucción mamaria basada en prótesis externas de relleno para vestir prendas como trajes de baño o escotes y cubrir el hueco o deformidad, en algunas sigue siendo muy doloroso enfrentarse a diario con la imagen corporal que reflejan en el espejo.

Inclusive en su estudio Lienzos de piel, donde maquilló a las primeras mujeres, han llegado personas de más de 65 y 70 años de edad que desean eliminar esas cicatrices, ver pezones y areolas dibujados.

“Estoy sorprendido con sus testimonios. Muchas han perdido su vida sexual, dejaron de lado la sensualidad, estoy hablando de mujeres de 30 a 60 años, madres, mujeres muy valientes y productivas. Ahora, con lágrimas en los ojos me dicen que se recuperaron a ellas mismas”, destacó en entrevista para Milenio.

Dijo que en realidad las mujeres no son exigentes. Algunas piden areolas más pequeñas, otras más grandes, no más. Su gratitud es más grande que las pretensiones.

Él continuará la campaña en Colombia hasta octubre y después se dedicará a visitar todos los lugares del mundo donde ha sido solicitado su trabajo.

 

Fuente: Milenio

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El equipo de Alejandra Barrales

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