El sueño durante el embarazo

Durante el embarazo, el sueño va cambiando. Si bien durante el primer trimeste del embarazo se duerme más de lo habitual, es normal que la mujer se sienta más cansada. La placenta se está empezando a formar con lo que el cuerpo genera más sangre y el corazón late más deprisa.

Suele ser durante los últimos meses del embarazo cuando la mayor parte de las mujeres tienen dificultad para dormir de manera profunda y sin interrupciones.

El aumento del tamaño del feto es la principal razón de los problemas para dormir ya que cada vez es más difícil encontrar una posición cómoda. Por ejemplo, el dormir boca abajo o boca arriba es complicado. Es más fácil habituarse a dormir de lado, sobretodo del izquierdo, ya que facilita el riego sanguíneo y los nutrientes llegan de una manera más rápida al bebé. Además, cambiar de posición en la cama resultará cada vez más difícil a medida que el embarazo avanza y el cuerpo va aumentando de tamaño.

Hay otros factores que pueden afectar al sueño de las mujeres embarazadas:

1. Aumenta la necesidad de ir al baño: los riñones funcionan más de lo normal para filtrar un mayor volumen de sangre (de un 30 a 50% más que antes del embarazo) que fluye por el cuerpo. Este proceso de filtrado genera más orina. A medida también que el bebé va creciendo, el útero se agranda y la presión sobre la vejiga aumenta. Esto se traduce en un ir y venir del baño tanto de día como de noche. Si el bebé está activo más de noche también hará que las visitas nocturnas al baño aumenten.

2. Aumenta el ritmo cardíaco: el ritmo cardíaco aumenta durante el embarazo para bombear más sangre. Al fluir más sangre hacia el útero, el corazón tendrá que trabajar más para enviar suficiente sangre al resto de su cuerpo.

3. Falta el aire: el aumento en las hormonas del embarazo podría afectar la respiración haciendo que sea más honda. Estando embarazada se debe hacer un mayor esfuerzo para respirar. A medida que avanza la gestación, la respiración es más difícil a medida que el útero aumenta de tamaño, ocupa más espacio y empuja el diafragma.

4. Calambres en piernas y dolor de espalda: estos dolores se deben, en gran medida, al peso adicional que sobrellevan las mujeres embarazadas. Durante el embarazo, el organismo también produce una hormona llamada relaxina, que ayuda a preparar al cuerpo para el parto. Uno de los efectos de la relaxina es el aflojamiento de los ligamentos de todo el cuerpo, lo que hace que las mujeres embarazadas estén menos estables y sean más proclives a lesionarse, en especial de la espalda.

5. Acidez y constipación: muchas mujeres padecen de acidez durante el embarazo ya que el funcionamiento de todo el aparato digestivo es más lento. La comida tiende a permanecer más tiempo en el estómago y en los intestinos, lo cual puede provocar acidez y constipación. Estos dos problemas pueden empeorar cuando el útero que está creciendo ejerce presión sobre el estómago o el intestino grueso.

Otros factores pueden afectar: muchas mujeres embarazadas manifiestan que sus sueños son más vividos que antes e incluso, tienen pesadillas. El estrés del embarazo también puede afectar el sueño. El estar preocupada por la salud del bebé o bien los nervios previos al parto. Todos estos sentimientos son normales pero pueden hacerle alterar el sueño.

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El equipo de Alejandra Barrales

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