Estudio demuestra el efecto positivo de leer cuentos a los niños

Estudio demuestra el efecto positivo de leer cuentos a los niños

Desde tiempos remotos se ha insistido a que los padres se les lea a los niños al menos 20 minutos antes de dormir para fomentar el gusto a la lectura. Sin embargo, hasta ahora no se conocían científicamente los efectos que tiene el cerebro.

De acuerdo con una investigación, se les realizaron escáneres cerebrales a niños en edad preescolar mientras se les contaban historias y lo que se descubrió es que existe mayor actividad neuronal en determinadas áreas cerebrales, en aquellos pequeños a los que se leía mucho en casa.

Las áreas, relacionadas con el procesamiento semántico y la formación de imágenes mentales, resultan imprescindibles para un óptimo desarrollo lingüístico y, en consecuencia, para un buen rendimiento académico a edades posteriores.

En 2011, un estudio realizado en la Universidad de Nueva York demostró que las experiencias de aprendizaje en el hogar, entre ellas la lectura de padres y madres a hijos pequeños, contribuyen a un mejor desarrollo lingüístico de los niños. Ahora, una investigación realizada con niños en edad de preescolar ha demostrado este efecto positivo a nivel cerebral.

En el estudio participaron 19 niños, entre tres y cinco años, procedentes de familias de bajos ingresos.

Los niños del estudio fueron sometidos a escáneres de imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI), que sirvieron para medir su actividad cerebral mientras escuchaban historias aptas para su edad, a través de auriculares. Los niños permanecieron despiertos y no sedados durante los escáneres, y no recibieron ningún estímulo visual.

Los resultados demostraron que una exposición mayor a la lectura en el hogar está fuertemente asociada con la activación de aquellas áreas cerebrales que impulsan el procesamiento semántico (encontrar significado en el lenguaje). Estas áreas resultan críticas para el procesamiento del lenguaje oral y la comprensión lectora.

Las asociaciones entre la exposición a la lectura en el hogar y la actividad cerebral de los pequeños se mantuvo constante, tras considerar los ingresos de los hogares. Así que, aunque diversas investigaciones han sugerido que los niños que viven en núcleos familiares sin recursos económicos están peor preparados para comenzar las clases en el colegio, el estudio demuestra que esta circunstancia se puede paliar a través de la lectura en los primeros años de vida.

Leer… y también hablar

Este punto también lo constató el estudio realizado en 2011 y antes mencionado. En él fueron examinados los ambientes de aprendizaje de más de 1.850 niños y sus madres, en su mayoría en hogares con bajos ingresos, es decir, hogares en o por debajo del umbral de la pobreza.

La investigación concluyó que, además de la lectura, es fundamental que los padres hablen mucho con sus hijos a edades tempranas para que estos tengan un óptimo desarrollo lingüístico y, en consecuencia, mejores resultados académicos a edades posteriores.

Acerca de 

Licenciada en Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona, especializada en Maestría en Medios, Comunicación y Cultura.

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