Mujeres indígenas sufren de injusticia

Mujeres indígenas sufren de injusticia

La semana pasada, la Procuraduría General de la República (PGR) ofreció una disculpa a Jacinta, Teresa y Alberta, tres mujeres indígenas hñäñú que fueron acusadas injustamente  de haber secuestrado a 6 policías de la Agencia Federal de Investigación (AFI). Por dicho delito pasaron 3 años y 8 meses encarceladas.

Sin embargo, el reconocimiento de su inocencia y las disculpas públicas del titular de la PGR, pusieron nuevamente en evidencia la incapacidad del Estado mexicano para impartir justicia.

De los casos que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó al Estado reparación a las víctimas, en ninguno ha cumplido de manera íntegra, sostiene Tania Reneaum Panszi, directora ejecutiva de Amnistía Internacional (AI) México.

Luego de la liberación de estas tres mujeres, declararon que esto es una victoria para las víctimas, pero no repara los daños que provocaron las acusaciones falsas.

“Con la disculpa pública no me devuelve el tiempo perdido”, dijo Alberta, quien señaló que después de salir de la cárcel fue muy difícil volver a integrarse a la sociedad.

Narró que vivió humillaciones de custodias y compañeras durante su encarcelamiento por ser indígena y pobre.

Alberta pidió a las víctimas que busquen a las organizaciones, pues siempre hay alguien que los puede ayudar. “Siempre hay una luz en el camino”.

Por su parte, el procurador Raúl Cervantes aceptó que la PGR contravino los procesos legales y afectó el proyecto de vida de las tres mujeres.

“Reconozco públicamente su inocencia respecto de los delitos que se les atribuyeron”, declaró Cervantes en una primera intervención en la que se disculpó públicamente con Alberta y Teresa.

Esta disculpa pública es la primera que ofrece la PGR en acatamiento de una sentencia emitida por tribunales nacionales. En otras ocasiones han sido ordenados por organismos internacionales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorIDH).

La hija de Jacinta, Estela Hernández, señaló que si bien la PGR pide perdón por las violaciones a los derechos humanos de las tres mujeres, “la procuraduría lo reconoce de manera forzada, no por voluntad”.

Aseguró que no basta la reparación de daño para superar el dolor y dijo que tampoco buscan una reparación económica.

“Nuestra riqueza no se basa en el dinero, lo destinaremos y lo haremos llegar a donde tiene que llegar a su momento. (…)La vida y la libertad no se venden, no se negocian y no tienen precio”, añadió.

Dijo, citando a otra de sus compañeras indígenas: “Hoy nos chingamos al Estado”.

En nombre de su madre dijo que no estaban contentos con ese acto de disculpa y “no les damos las gracias, les exigimos que si no saben hacer su trabajo renuncien, si no tienen dignidad que sea por vergüenza”.

Con información de Animal Político 

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El equipo de Alejandra Barrales

One Comment

  1. José Antonio Toscano Arteaga
    Mar 01, 2017 @ 16:33:54

    Todos tenemos responsabilidades de seguridad,como ciudadanos mexicanos…

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