Trump obliga a Ford y General Motors a no invertir en México

Trump obliga a Ford y General Motors a no invertir en México

Donald Trump, aún no toma posesión de su cargo y ya comenzaron las hostilidades para nuestro país, prueba de hecho es el caso de Ford Motor quien anunció la cancelación de una inversión de 1.600 millones de dólares en México y en estos momentos se replantea su plan de expansión estratégica. A cambio, destinará 700 millones a expandir la producción de coches eléctricos en Michigan. El paso se conoce horas después de que el presidente electo, Donald Trump, amenazara a su rival General Motors por vender en el mercado estadounidense modelos que fabrica en México.

Se trata del primer golpe para uno de los sectores estratégicos de la economía mexicana. Junto con el manufacturero, el sector del automóvil vive literalmente de la demanda del vecino del norte. La hiperdependencia con EE UU –casi un 80% de las exportaciones y más de la mitad de la inversión extranjera directa– es uno de motores del crecimiento mexicano y antes de llegar a la Casa Blanca, el efecto Trump ya está haciendo temblar los cimientos.

La inversión de Ford Motor se anunció el pasado mes de abril, en pleno fervor de la campaña electoral de Estados Unidos. El plan de su consejero delegado, Mark Fields, sonó incluso como un desafío al discurso proteccionista del candidato republicano y de otros políticos que criticaron a las grandes corporaciones por deslocalizar empleos hacia regiones más productivas y con los costes laborales más bajos.

En este caso, la inversión iba a ir destinada a construir un nuevo complejo en San Luis Potosí que daría empleo a 2.800 personas en 2020, cuando la planta de ensamblaje estuviera plenamente operativa. La idea original era concentrar ahí la producción de los utilitarios de pequeño tamaño Ford Fiesta, Ford C-Max y Ford Focus. Este tipo de modelos tienen un margen de beneficio más reducido que los coches grandes.

Trump cargó duro contra el fabricante a pocas semanas del voto, al decir que era una “vergüenza” que una compañía clave para el tejido industrial estadounidense decidiera llevarse el empleo fuera del país y llegó a decir incluso que la estrategia era “como robar caramelos a un niño”. El entonces candidato amenazó con aplicar un arancel del 35% a los coches importados desde México como sanción.

Fields trató después de mantener un canal de diálogo con el equipo de transición del presidente electo, para tratar de rebajar la tensión. El consejero delegado aseguró tras las elecciones que su intención era la de seguir adelante con el plan de expansión de la producción en México y otras regiones de bajo coste. Explicó, en paralelo, que los empleados en EE UU se concentrarán en modelos más rentables.

La dirección Ford Motor, sin embargo, da un paso atrás sin esperar a que Trump asuma oficialmente la presidencia y dirigirá en su lugar la mitad de esa inversión a reforzar la planta de Flat Rock (Michigan), donde potenciará la producción de nuevos vehículos eléctricos y dotados con la tecnología de conducción autónoma. Además, expandirá las líneas de ensamblaje del Mustang y el Lincoln Continental.

Mark Fields informó directamente a Donald Trump sobre la decisión. México ya acoge dos centros de ensamblaje y un tercero de ingeniería de Ford Motor, que dan empleo a 8.800 personas. El país representa al 6% de la producción global. Ford Motor asegura que continuará con la producción del Ford Focus en la fábrica que ya opera en Hermosillo, para así mejorar la rentabilidad de este modelo.

Donald Trump aplaudió el cambio estratégico afirmando que “en lugar de llevar el empleo y la riqueza fuera, EE UU se convertirá en el mayor imán del mundo para la innovación y la creación de empleo”. El máximo ejecutivo de Ford Motor también mostró su confianza hacia las propuestas del presidente electo en el ámbito de las inversiones en infraestructuras y la reforma fiscal, porque permitirá el desarrollo económico en el país.

Con información de El País

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El equipo de Alejandra Barrales

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